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En medio de selfis, este martes, los diputados despidieron el viejo edifico de la Asamblea Legislativa, que albergó por última vez una sesión del Plenario Legislativo.

El recordatorio del presidente del Congreso, Eduardo Cruickshank, de que esta sesión pondría fin a 63 años de historia, suscitó un movimiento entre algunos legisladores, que no quisieron perder la oportunidad de llevarse un último recuerdo.

Esa decisión también les valió una llamada al orden, pues interrumpió por breves minutos la continuidad de la agenda.

El llamado Edificio Cuesta de Moras es parte del conglomerado arquitectónico que hasta hoy conforma la Asamblea Legislativa.

Junto a la Casa Rosada, el Edificio Sión y el Castillo Azul, el edificio que alberga el salón del Plenario fue testigo desde 1958 de la aprobación de miles de leyes que conforman el marco legal de la República.

Su construcción se inició en 1937 con el objetivo de convertirse en la nueva Casa Presidencial; sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial paralizó las obras que se retomarían hasta 1957 y concluirían seis meses después, en marzo del 58.

La última sesión de su larga historia se concentró en la juramentación del magistrado Fernando Cruz y la discusión de la derogación de la declaratoria de traidor a la patria al expresidente Rafael Ángel Calderón Guardia.

Precisamente, los diputados celebraron que fuera ese proyecto el que pusiera fin a esos 63 años de legislación.

A partir del 19 de octubre próximo, los legisladores sesionarán en el nuevo edificio de la Asamblea, construido a escasos metros del actual.