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Los diputados de la República advirtieron al presidente Carlos Alvarado que no aprobarán nuevos impuestos.

Eso y el reproche generalizado al discurso que el mandatario ofreció el lunes fueron los principales resultados del análisis que el Plenario hizo de la rendición de cuentas a ese segundo año de mandato.

La oposición fue contundente al afirmar que el discurso de Alvarado fue flojo y no aportó ninguna propuesta real al tema de la reactivación económica y el saneamiento de las finanzas públicas, dos pendientes desde antes de la pandemia del COVID-19 y más ahora en medio de la crisis que la emergencia mundial traerá.

Sin embargo, el Plenario fue casi unánime al decir que cualquier nueva imposición tributaria está fuera de discusión.

¿Más impuestos?

Una de las pocas medidas tangibles del mandatario en su discurso del lunes fue el anuncio de la reducción de un 10% en su salario, que equivale a poco menos del ₡500.000.

Eso y el anuncio de nuevas medidas que su equipo económico dará a conocer esta semana.

Ahí es donde empiezan las sospechas legislativas. Entre corillos se dice que ese anuncio llegará este viernes y con él la intención de formalizar un impuesto al salario para la atención de la emergencia.

La propuesta, anunciada y retirada semanas atrás, precisamente buscaba fijar salarios superiores al millón de colones con al menos 10%, pero nunca llegó a manos de los diputados.

“Esta es la antesala de los impuestos, decir que como yo me reduje un 10% el salario entonces ahora tomen un impuesto del 10%. Pero de una vez le digo don Carlos Alvarado: solo una vez se castra al perro, aquí le aprobamos un paquete de impuestos al principio de la Administración y usted no lo supo aprovechar”, dijo el independiente Erick Rodríguez, una de las voces más ácidas del Plenario en cuanto a criticar la labor del Ejecutivo se refiere.

Su discurso, sin embargo, no se separó del análisis del resto de la oposición e incluso de algunos oficialistas.

“Hay cosas que se pueden inferir del discurso del Presidente que no fueron del todo explícitas, como por ejemplo ese deseo de una reforma estatal y la creación de nuevos impuestos que posiblemente se presentarán más tarde”, dijo el liberacionista Carlos Ricardo Benavides el lunes.

Su tesis es compartida.

“Reducir el impacto fiscal de la pandemia demandará combinar la austeridad en el gasto público, seguir socando la faja inteligentemente, con la generación de ingresos sanos y temporales, así como redireccionar ingresos que tenían otro destino. No se pueden obtener ₡701.000 de un modo realista solo por una vía o la otra, tiene que ser una combinación balanceada y temporal de las cargas”, dijo Alvarado en referencia al crecimiento en el déficit fiscal.

Esos ingresos “temporales” son los que los legisladores traducen en impuestos.

“Puede usar el sofismo de distracción que él prefiera, pero esto claramente se traduce en nuevos impuestos. En el imaginario del equipo económico del Gobierno pretenden seguir resolviendo los problemas actuales con más impuestos (…) Desde ya debemos contestar con un contundente ¡No!”, dijo el socialcristiano Pedro Muñoz.

Reforma estatal y empleo público

El mensaje presidencial también incluyó dos referencial claras a los proyectos de reforma del aparato estatal y la ley de marco de empleo público.

“Requerimos reformas importantes como la relativa al empleo público, al ordenamiento y cierre de algunos órganos desconcentrados, a las nuevas modalidades de jornadas laborales que serán tan importantes para la recuperación del sector turismo, al cierre de Fonabe y a la propuesta para dar mayor agilidad al INA para que responda oportunamente a las nuevas tendencias y fortalecer así la empleabilidad de sus estudiantes”, dijo el Presidente.

Esas dos propuestas tienen mucho más consenso a lo interno del Plenario, aunque también han planteado dudas entre los diputados.

“Algunos quieren aprovechar la situación de la emergencia para reducir el Estado a su mínima expresión, no han aprendido nada de la lección que la historia nos está enseñando hoy en el mundo”, dijo el frenteamplista José María Villalta, que lamentó “la ambigüedad” en las palabras del mandatario.

Alvarado, sin embargo, añadió que no busca eliminar el estado de derecho, pero sí protegerlo y modernizarlo.

“Yo no fui llamado a gobernar para eliminar el Estado Social de Derecho: ¡jamás! Este debe preservarse para estas y las futuras generaciones. Pero sí fui llamado para protegerlo y modernizarlo, para prolongarlo en el tiempo. Para que sirva mejor a las personas”, aseguró.

El Plenario volverá a sesionar el próximo lunes para el conocimiento de nuevos proyectos y lo hará de nuevo en el edificio de la Asamblea Legislativa en Cuesta de Moras, del que había salido hace ya más de un mes como medida precautoria por la pandemia.

El presidente del Congreso, Eduardo Cruickshank, había advertido que esa sería una de sus primeras diligencias en caso de resultar electo.

Entre otros cambios, cada curul de los diputados deberá estar a 1.80 cm entre sí, los legisladores solo podrán tener un asesor en el edificio legislativo y se deberán lavar las manos al ingreso y salida del edificio, así como aplicar alcohol en gel.

El ingreso y estadía de la prensa se reducirá, no se aceptará público al Plenario ni tampoco a ninguna de las seis comisiones que se aprobaron para sesionar en el edificio, entre ellas la de Sociales, Gobierno y Asuntos Económicos.