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Las constantes pérdidas de quorum dentro del Plenario motivaron al presidente de la Asamblea Legislativa, Eduardo Cruickshank, a redactar y próximamente presentar una propuesta de reforma al reglamento legislativo para castigar a los diputados que se ausenten demasiado tiempo de las sesiones.

La idea, según el también legislador, es que los diputados que no cumplan con un porcentaje mínimo de entre 50% y 60% del tiempo que dure la sesión pierdan la dieta de ese día, lo mismo que si hubieran estado ausentes.

“A mí me parece una barbaridad eso de estar cobrando dietas sin estar cumpliendo con la función, yo estoy impulsando una reforma al reglamento para exigir que al menos estén entre un 50% y un 60% del tiempo que dure la sesión”, afirmó.

Cruickshank fue más allá y aseguró que “es evidente y público” que hay un grupo de diputados y diputadas que solo llegan al inicio de la sesión para loguearse en el sistema y luego ausentarse durante toda la jornada.

¿No le parece correcto decirle al pueblo, sus jefes, quiénes son estos diputados?

“Yo no he llevado durante este periodo, así como una bitácora como para poder decir fulano o mengano, así los días tales y tales, por eso no quisiera llamar nombres, pero creo que es evidente quiénes son los que mantienen el quorum y quiénes no”, dijo.

La falta de quorum durante las sesiones se ha vuelto una constante desde que los diputados se mudaron al nuevo edificio legislativo, la razón de esto es que en el antiguo se contabilizaba el cafetín y los baños como parte del Plenario, algo que no sucede ahora.

“Nuestra responsabilidad es estar en el Plenario, por supuesto que hay obligaciones o necesidades que a veces hay que atender, pero venir a estar más tiempo en el cafetín que en el Plenario a mí me parece poco transparente e inaceptable, los costarricenses no nos pagan por estar en el cafetín”, aseguró.

Falencias

Igual de grave que la ruptura del quorum es que el nuevo y millonario sistema del Plenario no lleva un conteo del tiempo que se pierde por la pérdida del número mínimo de diputados en el salón, como tampoco quiénes están ausentes.

Esto significa que ese control debe hacerse a la antigua: con la vigilancia física de ujieres y el propio directorio.

Víctor González, gerente de Soporte y Preventa de Sonivisión, la empresa a cargo del sistema, confirmó que el software sí permite llevar ese control, pero que depende de que cada diputado se desconecte del sistema cada vez que se levanta de su curul.

Eso, pese a reiteradas excitativas del directorio, no sucede, ni hay nada en el reglamento que así lo exija.

González aseguró que el contrato firmado y las solicitudes del directorio no presentaban ese requerimiento formal, pero que había un interés “implícito” de este por mantener la vigilancia de los ujieres como parte de la mecánica normal del Plenario, pues de lo contrario esos puestos de trabajo no podrían justificarse.

El gerente, inmediatamente después, aseguró que este punto era mejor consultárselo al directorio de la Asamblea, lo mismo que una copia del contrato.

Antonio Ayales, director ejecutivo de la Asamblea, afirmó no tener idea de dónde salió esa afirmación pero que de la dirección nunca salió esa orden, y añadió que pediría cuentas por el tema. 

Cruickshank aseguró, por su parte, que en la propuesta de reforma no ha contemplado la posibilidad de exigir, formalmente, esa desconexión por parte de cada diputado, pero que es algo que se puede valorar.

“Yo esperaría que avalen esa reforma porque no me gustaría pensar que haya alguno que se oponga a algo de esta naturaleza, mis asesores están afinando la propuesta y la expectativa es que esté presentada a finales de este mes”, aseguró.

Sobre el porcentaje mínimo de tiempo, no precisó si al final será de 50% o 60%.

¿No le parece muy bajo exigir que solo esté la mitad del tiempo cuando la obligación es estar todo?

“Sí me parece bajo, yo abogaría por lo menos por un 75%, pero usted sabe que para hacer viable las cosas a veces hay que ser un poco flexible”, finalizó.