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José Miguel Corrales y Célimo Guido son, para sorpresa de muchos, los rostros más visibles detrás del movimiento “Rescate Nacional”, que este sábado suma su cuarto día de protestas contra el acuerdo que el Gobierno negocia con el Fondo Monetario Internacional.

Los dos, políticos de la vieja escuela, están detrás de lo que originalmente se pensó como una muestra pacífica del descontento popular a la posibilidad de nuevos impuestos, pero que ha escalado hasta llegar a la intervención policial este fin de semana, cuando antimotines utilizaron gases lacrimógenos para habilitar el paso en diferentes sectores.

Célimo Guido fue diputado por el extinto Partido Fuerza Democrática durante el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002).

Ahí hizo yunta con José Manuel Núñez y José Merino del Río (qepd) luego de la exitosa campaña presidencial de Vladimir De la Cruz, tercero por detrás de Rodríguez y el propio Corrales.

“En su paso por la Asamblea se caracterizó por ser un personaje de pelea, de calle, el personaje del discurso arenguero (sic, de arenga)”, recuerda De la Cruz.

Luego de eso encabezó el movimiento de protesta contra la española Riteve y posteriormente hizo yunta con Corrales en la lucha contra el Tratado de Libre Comercio (TLC).

Desde entonces, su vigencia se ha mantenido en un plano más local que nacional, con múltiples intentos de volver a la Asamblea Legislativa desde su natal Alajuela.

Corrales está en otro extremo

El tres veces diputado por Liberación Nacional y dos veces candidato a la Presidencia (PLN y Patria Nueva) ha sido la cara más notoria de “Rescate Nacional”.

“Corrales representa a un modelo de sociedad de los años dorados del estado de bienestar, esa social democracia más típica de Liberación Nacional, más allá de sus intereses simboliza esa Costa Rica de antaño, encarna ese concepto de que todo para atrás era mejor”, dice el analista político Sergio Araya.

Su figura dentro del movimiento recuerda su lucha contra el TLC, cuando obligó a Óscar Arias a ir a un referendo para que fuera le pueblo el que decidiera el futuro del cuestionado tratado con Estados Unidos.

Tras años de militancia verdiblanca le declaró la guerra al bipartidismo e intentó, por última vez, llegar a la silla grande de Zapote con Patria Nueva en las elecciones de 2014, donde finalmente el PAC llegaría al poder con Luis Guillermo Solís.

Desde entonces se había mantenido alejado de la agenda nacional, hasta ahora cuando irrumpió como la cabeza de este movimiento que sigue sumando apoyo, pero no está exento de críticas.

“Estoy sorprendido. Don José Miguel y yo siempre hemos tenido diferencias ideológicas importantes, pero lo he conocido como un caballero, un hombre de actitudes correctas. Me sorprende mucho verlo en este caso llamando a la violencia, a bloqueos, a actitudes subversivas.

“No reconozco al José Miguel que conocí en aquella y creo que está profundamente equivocado en sus consignas”, dijo el actual diputado liberacionista Carlos Ricardo Benavides y quien compartió fracción con Corrales en la legislatura de 2002-2006.

¿Oportunismo político?

La cercanía de las elecciones presidenciales despierta sospechas en la oposición sobre el verdadero rol que están jugando Corrales y Guido en estas protestas.

Todos los políticos consultados apuntan a que ambos están defendiendo intereses políticos con discursos y prácticas populistas en medio de la crisis actual.

“Tanto Célimo como José Miguel son políticos que impulsan políticas públicas empobrecedoras, no dudo que lo hacen con buena intención, pero desconocen las políticas públicas que requiere Costa Rica y no me refiero a lo de no más impuestos, en eso los apoyo, pero todo el resto de la agenda que impulsan es empobrecedora.

“Ambos están buscando retomar alguna vigencia en la política nacional, buscan liderazgo para el proceso electoral entrante, pero con ideas de antaño. Quieren canalizar a sus molinos electorales el descontento masivo contra esta Administración y la pretensión de más impuestos”, dijo Otto Guevara, compañero de Asamblea Legislativa con Guido entre 1998 y 2002.

“Es un oportunismo político sin dirección, sin consignas claras, no tienen proyectos ni propuestas, son palabras para caerle bien a la gente nada más. Es como tener agua en las manos.

“En los últimos años Corrales ha jugado un papel similar a este, de vez en cuando saca la nariz para respirar, para ver cómo le pega a la piñata, pero no tiene asidero político, no tiene fuerza política, no tiene organización política y no tiene nada qué hacer en política más que participar en movimientos de esta naturaleza por tener cierta presencia pública”, dijo Vladimir de la Cruz.

Los analistas políticos piensan diferente

“José Miguel fue el líder del referendo contra el TLC, no es que está comenzando en esto, obligó a Óscar Arias a convocar al referendo y retrasar el acuerdo.

“Yo no minimizo su presencia porque él identifica muy bien esas sensibilidades sociales que en este momento están en ebullición. ¿Un interés político? No creo, siento que eso ya lo superó, pero puede identificar a otros sectores”, dijo el experto en políticas púbicas Alejandro Barahona.

“Obviamente detrás de este movimiento no están Corrales y Célimo solos, hay una organización que no empezó ayer ni hoy y que no son tres personas, es un grupo organizado para lograr la paralización que están logrando.

“Pensar en verlos activamente en política no estoy seguro, no puedo asegurar o descartar que a José Miguel esto no le despierte el gusanito, pero lo veo más como sentar las bases para otro movimiento de otras figuras.

“Pero es más que oportunismo político, yo no podría ser tan simplista en resumirlo así”, dijo el también experto Sergio Araya.

¿Qué dice Corrales?

“Es una obligación de todo ciudadano servirle a la patria, este movimiento es de servicio a la patria, aquí no hay ningún interés personal de nadie, si usted ve nuestras peticiones todas se refieren a Costa Rica. Eso es lo que me movió a mí a estar, a mis 82 años, tratando de ayudarle al país.

“Es totalmente falso (que tenga una aspiración o interés político), si quiere tráigase un protocolo para decirle bajo la fe de juramento que no hay ninguna aspiración excepto servirle a Costa Rica.

¿Por qué no los vimos contra la reforma fiscal?

“Estuvimos un poquito ocupados en la oficina con asuntos pendientes, recuerde que también tenemos que trabajar, estamos profesionalmente ocupados. Hoy tenemos el tiempo, hoy le decimos a Costa Rica presente”.

Se intentó conocer la posición de Guido en este tema, sin embargo fue  imposible localizarlo.