Por Juan José Herrera 16 de abril de 2026, 13:30 PM

El contrato que dio pie a las cuestionadas obras de restauración del Teatro Nacional de Costa Rica (TNCR) no tenía una garantía de cumplimiento.

Así lo reconoció este jueves a los diputados el coordinador del Departamento de Conservación del inmueble, Óscar Flores, en una extensa audiencia ante la Comisión Permanente Especial de Control de Ingreso y Gasto Público de la Asamblea Legislativa.

Flores aseguró, bajo juramento, que su departamento sí solicitó esa garantía, pero que desconoce por qué no se incluyó en el contrato final ni tampoco quién o quiénes son los responsables de no haberlo hecho.

Ese instrumento es el que asegura que el proveedor cumpla con las obligaciones estipuladas en un contrato y que, en su defecto, deba compensar rápidamente por esos errores u omisiones.

“En el momento en que nos dimos cuenta de eso... es un tema atípico para mí, de que hagamos nosotros una solicitud de que haya garantía y que habiendo hecho la solicitud no fuera incluida”, dijo Flores.

“¿Quién decidió no incluirla y por qué?”, le cuestionó el liberacionista Francisco Nicolás.

 “Lo que le puedo decir es que nosotros la solicitamos. Quién decidió, no sabría decirle”, respondió el compareciente

Pero usted es el fiscalizador del contrato, agregó el legislador.

“Sí señor, pero eso no está dentro de las funciones”, insistió el funcionario.

Flores aceptó que existen reclamos a la empresa constructora Reyco por alrededor de un 10% del contrato (unos ₡15 millones) por inconformidades con la obra entregada.

Según el coordinador, esos dineros se podrían recuperar por medio de la retención de una última factura que todavía no se le paga a la empresa.

Dentro de esas inconformidades, Flores aceptó que hay problemas con las puertas restauradas, a las cuales se les cambió el color y se entregaron con un acabado brilloso, cuando originalmente era opaco.

El coordinador calificó esos defectos como “reversibles”.

“Todos son detalles reversibles a nuestro criterio, es un trabajo que se ajustó a los protocolos que se establecieron desde un principio, se hicieron revisiones, se revisó que no hubiera afectación a las maderas, en este momento, el tema que se tiene es de acabado, que se puede trabajar y se puede revertir”, dijo.

Los legisladores cuestionaron esos trabajos y también el manejo que la empresa realizó de esas puertas, pues al menos un par fueron trasladadas en el cajón de un pick-up, sin guardar los cuidados técnicos mínimos para el manejo de patrimonio.

Flores aseguró que esa situación ameritó un “llamado de atención” a la empresa y que esta se disculpó y prometió no repetir esa falta.

“Debería haber algo más que una llamada de atención al ser patrimonio nacional.

“Yo concluyo que la empresa se brincó un protocolo; yo, como empresa responsable de un patrimonio, tomo ese patrimonio, lo traslado de forma indebida causando daños un día que sé que el departamento no funciona. Perdón, yo no puedo asumir que es solo un error ni que tampoco la respuesta puede ser solo un ‘ay disculpe’”, criticó la frenteamplista Sofía Guillén.

La independiente Kattia Cambronero, por su parte, hizo un llamado al ministro Jorge Rodríguez Vives sobre la situación con el histórico inmueble.

“Se queda uno sin palabras, es un desastre realmente lo que está pasando en el Teatro Nacional y yo que aquí hago un llamado al ministro de Cultura, don Jorge, hay que hacer una intervención en el Teatro, lo que está ocurriendo es grave”, afirmó.

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