¿Cómo es para un presidente gobernar un pueblo que en su mayoría se opone a su mandato? Desde que asumió la silla presidencial en 2018, Carlos Alvarado ha tenido que lidiar con la impopularidad y el rechazo de un país que no solo califica mal su gestión, sino también su persona.

Así lo han señalado las encuestas y también el último Informe Estado de la Nación, que fue más allá y evidenció la contradicción de que, pese a salvar al país de una crisis fiscal, la administración actual ha sido también una de las que más ha tenido que lidiar con movimientos sociales en toda la historia democrática de Costa Rica.

El mandatario insiste en que eso responde a que ha metido mano donde muchos otros decidieron no hacerlo, el pueblo, en cambio, insiste en que gobierna para unos pocos.

¿Usted se considera una persona popular?

Pues la verdad nunca ha sido como un predicamento mío el de poner en términos de popularidad a una persona, no está mis prioridades la verdad.

¿Durante su vida cómo ha manejado el rechazo?

Creo que todos en algún momento hemos vivido ya sea aceptación o rechazo, pero yo creo que frente a eso está la convicción. Yo podría tratar de ser muy popular y hacerle un gran daño al país y yo creo que eso ha pasado en el pasado, que por hacer cosas populares se ha lastimado mucho al país y yo creo que antes que eso es la convicción de que es algo bueno para el país, aunque no sea recibido popularmente, la que lo mantiene a uno.

Aquí yo estoy para que esté bien Costa Rica, no yo.

¿Qué le parece entonces ese descontento popular que señalan encuestas y el propio Estado de la Nación?

El soberano en Costa Rica es el pueblo y hay que escucharlo, hay que escucharlo en la urna cuando elige sus gobernantes y hay que escucharlo también durante el mandato. Yo entiendo que haya ese nivel de sentimiento pero también sé que muchas de esas situaciones casualmente se deben a que en los momentos oportunos no tomamos las decisiones difíciles, por ejemplo en materia de educación o por ejemplo en materia de sostenibilidad de la Caja del Seguro Social, más bien tomamos decisiones en contra de eso y hoy que tenemos que vernos frente a resolver eso tenemos que tomar decisiones todavía más difíciles, pero son las decisiones correctas en función de apoyar a la gente.

Yo espero que en un futuro próximo también se vea eso en la satisfacción de la gente, porque esas medidas están enfocadas en que la gente pueda ver mejorada su situación.

El año 2020 es un año que va a estar muy enfocado en que nosotros logremos como país reducir brechas, reducir las brechas de educación, de pobreza, de desempleo, para mejorar la calidad de vida de todas nuestras personas en los distintos sectores del país.

¿Está satisfecho Carlos Alvarado de gobernar sin ser querido por un sector tan amplio del país?

Yo me siento satisfecho de que por ahora he cumplido con la razón por la cual me metí a esto que era porque no quería ver a mi país sumido en una crisis económica, y como el propio Estado de la Nación lo dice se logró evitar esa crisis y se está trabajando en la consolidación de una mejor economía y un mejor país, por ese lado siento que se cumple con el objetivo, sé que hay que hacer más, pero ese objetivo se cumplió.

También cuando yo entré una de mis razones es que yo no quería ver en Costa Rica lo que ha pasado en otras latitudes, que es un populismo gobernando un país democrático, un populismo que le dice la gente lo que quiere por complacerla aunque le engañe, y ese objetivo creo que hasta ahora también se cumple.

Puede que no gobernemos con populismo, de hecho no gobernamos con populismo, decimos las cosas como son y tal vez por eso genera algunas reacciones y sí, a veces tenemos que entrar en contradicciones con distintos sectores, se hace con las pensiones de lujo, se hace con salarios que son más altos que el de la mayoría de la gente y se hace independientemente del sector, pero es porque es lo mejor en función de eso. Yo sí creo que este trabajo duro lo que va a generar es condiciones para que el país esté mejor, creo que si no se hizo antes fue por algo, pero si se hace ahora es para algo o por algo.

¿Aunque las mieles las recojan gobiernos futuros?

¡Que las recoja Costa Rica! ¡Esto no es un tema político, de gobierno o de vanidades, esto es un tema de un país! Si a uno lo que le importa es el país uno trabaja por el país, no por una bandera política.

Vea qué mal haría yo si gobernara para satisfacer mi ego de ser querido. ¿Usted se imagina lo que podría pasar? Eso sería fatal. Mejor gobernar para construir un mejor presente y mañana, por duro que sea, pero las cosas buenas no son ni regaladas ni caen del cielo solas, se tienen que trabajar.

Las cosas buenas cuestan esfuerzo, decisiones difíciles, y eso lo sabe la gente que le ha costado las cosas en la vida, así le cuesta a un país, al país no le van a regalar su progreso, el progreso tiene que ganárselo uno de del esfuerzo individual. Yo soy responsable de mi destino, el esfuerzo colectivo que es el Estado generando progreso para todos y todas, pero ahí es donde el esfuerzo individual y el esfuerzo político tienen que tienen que ir juntos para sacar al país adelante.

¿Está satisfecho con el precio político y social que se pagó por la aprobación del plan fiscal?

No sé si es una cuestión de precio, yo las cosas las veo en función de resultados. Se habla de la gobernabilidad pero también se demuestra que este año y medio ha sido de lo más productivos en términos legislativos en los últimos 20 años y creo que eso tiene que ver con un mérito de la Asamblea Legislativa pero también un mérito conjunto con el Ejecutivo de lograr acuerdos y construir reformas que son importantes para el país, entonces yo procuro juzgar las cosas por sus resultados, por lo que son en virtud de eso.

Hoy una de nuestras principales preocupaciones es el desempleo, trabajamos en función de mejorar esa situación pero si antes no hubiéramos tomado estas determinaciones no estaríamos hablando de este desempleo ahora sino de uno mucho mayor, muy superior, habría mucha gente sufriendo, entonces yo pongo eso en mi balanza, porque para mí como gobernante es deseable tener grados de aceptación pero lo principal es la responsabilidad para con las personas, eso es lo central.

Usted habla del desempleo pero bajo su mandato la cifra de personas sin trabajo llegó a una cifra histórica de 12%. ¿Puede prometerle a esas personas que su administración atenderá esa problemática pese a que los números señalan que no ha sido así hasta ahora?

La lucha central tiene que ver con el desempleo pero que tiene varios fenómenos. Yo siempre lo he planteado así: por ejemplo en el tiempo de la administración ha crecido el número de personas que está trabajando, eso es un dato fáctico, lo que pasa es que también el mercado no ha logrado absorber a todas las personas que están buscando trabajo, eso quiere decir que en ese crecimiento de la población activa hay más personas trabajando pero no hemos logrado que todos los que están buscando trabajo lo consigan.

Entonces por un lado hay un elemento que es positivo que es decir que está creciendo el número de personas que encuentra trabajo pero no al ritmo en que está creciendo la necesidad, eso es lo que tenemos que resolver.

Uno de los factores que más que más inciden en ello tiene que ver con los niveles de educación, pero significa que algo que no hicimos bien desde hace 30 o 20 años se está reflejando hoy, que es que hace décadas dejamos a muchas personas atrás la dejamos porque solo concluyeron la primaria o no concluyeron la secundaria.

Hoy, en un mercado laboral que cambia muy rápidamente y lo pueden ver los costarricenses en los cambios tecnológicos y de industrias, las personas así son más vulnerables frente al desempleo, eso tenemos que atenderlo.

De manera fuerte hemos hecho iniciativas en esta administración relacionadas con la educación dual, ampliando el bilingüismo, ampliando los programas de Empléate, la capacitación, ampliando el teletrabajo, haciendo esquemas diferenciados en la Caja para generar más capacidad de contratación de las pequeñas empresas, atrayendo inversión extranjera… Pero aun así ciertamente necesitamos ir más rápido en estas cosas.

¿Cuánto pronostica que crezca la economía el próximo año?

Estaremos creciendo un poco más de un 2% en este contexto, que está por encima de lo que están creciendo mucho de los países alrededor del mundo, pero ciertamente es insuficiente. Tenemos que hacer el esfuerzo conjunto que es del Gobierno y el esfuerzo propio, el esfuerzo de cada quien por salir adelante porque atrás de esto está todo el tema de que todos tenemos que poner de nuestra parte, todos tenemos que sacar adelante esto.

El gobierno está poniendo todo su esfuerzo en esto y seguiremos en esto, no estamos claudicando, al contrario, vamos con energía renovada para hacer esto, pero también tiene que poner su parte el sector privado, el esfuerzo individual de cada persona por salir adelante y el esfuerzo de toda una sociedad para salir adelante.

¿Por qué pese a las críticas el gobierno sigue defendiendo los planes salvamento como una solución efectiva del endeudamiento?

Primero porque es para salvar a las personas, a muchas ya estos planes los han salvado. Los primeros salvamento del Banco Popular en dos semanas estamos hablando de que más de 800 personas se sumaron y en estas próximas semanas saldrán los planes del Banco de Costa Rica y Nacional, a esas familias se les va a mejorar su vida directamente, les va cambiar la vida y el trabajo del Gobierno es facilitar eso, que se les cambia la vida.

El primer argumento entonces para empujarlo con convicción es que hay hoy personas que están mejor, lo segundo es que los mismos bancos han argumentado que no están en esta materia consiguiendo carteras tóxicas, sino que más bien al consolidar deudas en estas etapas lo que están haciendo es dándole seguridad a sus carteras y consiguiendo carteras que antes no tenían.

Los que están entrando en esto están ganando clientes y están ganando en reducir riesgo, a un banco le sirve tener consolidada las deudas de un deudor para evitar que una situación de insolvencia haga que esa persona se convierta en un incobrable, un incobrables tampoco le sirve un banco, entonces es una forma más bien de darle seguridad a los bancos que entran en esto y así lo han visto estos y por eso han avanzado, no por una posición política.

Ya hay técnicos especialistas en materia de riesgo que apoyan esto y que han certificado que está en una línea correcta y en los proyectos de ley más bien nos permitirá ir todavía más allá (…) Aquí la solución que se busca no es para un banco ni para otro, la solución es para la familia, para las personas asalariadas públicas o privadas o pensionadas.

¿Sopesaron esas voces de calificadoras de riesgo y economistas que insisten en lo contrario?

¿Considera que su gobierno es todavía uno de unidad? ¿de coalición?

Sí lo es en lo que logra el Ejecutivo porque no tiene personas de un solo partido, y lo es incluso en cómo logra avanzar en la Asamblea Legislativa. No es una coalición tradicional de esas que se ven en otros países, pero sí logra a través del acuerdo político en función de temas avanzar.

Yo creo que aquí lo importante es eso, que el país avance más allá de con qué persona en particular o con qué otra, eso es lo importante y creo que casualmente esa capacidad de llegar a acuerdos ha sido mucho por la propia diversidad de las personas que participan en el Gobierno. Yo diría que si solo hay personas de un partido hoy en el Gobierno, con el tipo de Asamblea que tenemos, sería muy difícil que se lograra avanzar, pero la evidencia también que tiene el Informe (Estado de la Nación) es que se ha avanzado y se hizo como no había pasado en varias décadas en la parte legislativa, yo eso lo valoro bien.

¿Es una coalición tan sólida como al inicio pese a la salida de nueve ministros?

Tan sólido como lo demande el momento.