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El Banco Central defendió este miércoles la interpretación que el Gobierno defiende sobre la aplicación de la regla fiscal según el cálculo de los recursos presupuestados y no así de los liquidados, tal y como ha dicho la Contraloría y los diputados.

El análisis del presidente del Central, Rodrigo Cubero, parte de que es imposible definir un límite al crecimiento del gasto a partir del presupuesto devengado, pues al momento de formular esa proyección (mediados de año) no existe una cifra real del gasto liquidado.

“Habría que utilizar una proyección de ese gasto devengado en el año anterior para efectos de estimar el gasto presupuestado para el actual, y luego de liquidado el presupuesto de ese año anterior (en febrero del presente) introducir un presupuesto extraordinario que modifique y ajuste el presupuesto actual a la regla fiscal ya verificada. Esto introduciría complejidad procesal e incertidumbre jurídica”, dijo Cubero.

El jerarca insistió en que en la última década el gasto ejecutado siempre fue inferior al presupuestado (en promedio 95%),}; eso significa, según Cubero, que el gasto devengado siempre terminaría siendo mucho menor al previsto por la regla fiscal, lo que afirma tampoco fue el espíritu de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

En un ejercicio de simulación, el Central analizó que según los números actuales y a partir de la ejecución histórica del presupuesto el gasto crecería al ritmo previsto (o inferior) en la regla fiscal, mientras que si se hace sobre el presupuesto liquidado siempre terminaría creciendo en porcentajes mucho menores, incluso negativas.

“En síntesis, puesto que la tasa de ejecución del gasto presupuestado no es igual a 100%, el límite de crecimiento que establece la regla fiscal debería aplicarse sobre variables comparables: gasto presupuestado contra gasto presupuestado al momento de formulación del presupuesto (artículo 19), y gasto ejecutado contra gasto ejecutado durante la verificación posterior, una vez liquidado el presupuesto.

“Es decir, al momento de formular el presupuesto para un año, la regla debería aplicarse sobre el gasto presupuestado para el anterior, tal y como lo ha sostenido claramente el Ministerio de Hacienda. Esto permitiría cumplir con el objetivo último de la regla fiscal cual es que el gasto nominal ejecutado crezca en términos absolutos pero se mantenga dentro del límite impuesto por la regla, de forma que la razón de gasto a PIB caiga gradualmente”, finalizó Cubero.

El análisis llega a alimentar la discusión que revivió la semana anterior luego de que el ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, aseguró ante los diputados que la regla fiscal debe ser sobre los recursos presupuestados, mientras que la Contraloría y la oposición en Cuesta de Moras llaman a que se realice sobre lo ejecutado.

El jueves anterior el presidente, Carlos Alvarado, calificó como un “suicidio a los servicios que recibe la gente” guiarse por la interpretación de la Contraloría.

Mientras que este martes el ministro de la Presidencia, Víctor Morales Mora, señaló que el Ejecutivo respalda la interpretación de Hacienda, pero aseguró que es un tema abierto a discusión.

Morales Mora indicó que desde la Presidencia hacen “causa común con el planteamiento” de Chaves, al tiempo que están anuentes a conversar y negociar con quien sea necesario.

Para ponerlo en números, el presupuesto inicial del 2019 fue de ₡7.539 millones y el ejecutado o devengado de ₡7.126 millones.

A partir de estas cifras, y según el tope de crecimiento definido por ley para este 2020 (4,67%), el monto máximo del gasto para este año sería de ₡7.892 millones calculados a partir del presupuesto inicial y de ₡7.459 millones según el ejecutado, una diferencia de ₡433.000 millones.