29 de mayo de 2014, 4:36 AM

A muchos las pruebas de la vida los doblegan con facilidad. Gastan más tiempo lamentándose por lo malo que luchando y disfrutando lo bueno que tienen.

Pero hay casos de personas excepcionales, que sin importar la situación, luchan por vivir y con esa lucha inspiran a quienes les conocen.

En el año 2011, Emily Pérez recibió una noticia para la que nadie estaba preparado. Le diagnosticaron cáncer linfático.

Esta joven inmediatamente comenzó con la quimioterapia y empezó a sufrir todos sus efectos secundarios, esos que destruyen el físico y el ánimo.

Según describió Pérez, tuvo que enfrentarlo con fuerza, comiendo aunque vomitara e intentando seguir con su vida normalmente. Por eso, decidió matricularse en el Instituto Nacional de Aprendizaje para especializarse en belleza.

Ella relata que la primera sesión de quimioterapia fue un fracaso por lo que luego siguió otra combinada con radioterapia, una muy fuerte.

Pese a las dificultades, esta joven no se echó para atrás y sigue luchando por sus sueños.