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Tras protagonizar el año pasado uno de los regresos más épicos de la historia del deporte, Tiger Woods defenderá desde el jueves su título del Masters de Augusta sin el apoyo de sus aficionados y en una de las temporadas más difíciles de su carrera.

En abril de 2019, Woods conquistó su 15º título de Grand Slam y el primero desde el Abierto de Estados Unidos de 2008, completando una espectacular recuperación de sus múltiples cirugías de espalda que amenazaron con retirarle e incluso con impedirle llevar una vida normal.

Meses después logró otra victoria en el Zozo Championship en Japón con la que igualó el récord de 82 títulos del circuito PGA de Sam Snead.

Aunque la temporada 2020 no ha ido como esperaba, la estrella estadounidense confía en su inigualable experiencia en el Augusta National Golf Club para lograr un triunfo con el que superaría la marca de Snead y empataría el récord de seis chaquetas verdes del Masters de Jack Nicklaus.

"¿Espero competir? Sí, lo espero", recalcó Woods en la conferencia de prensa del martes. "Se puede hacer. Tener un buen conocimiento de cómo hacer los golpes aquí, ayuda".

"Se hace un poco más difícil a medida que he envejecido y no golpeo tan lejos", reconoció el californiano. "Ves a los campeones del pasado... capaces de competir hasta tan tarde en sus carreras y espero poder ser uno de esos tipos". 

A sus 44 años, Woods ha sido una sombra de sí mismo desde que en julio regresó a la competición tras la suspensión del circuito PGA por la pandemia de coronavirus.

En seis torneos disputados desde entonces su mejor resultado ha sido un puesto 37 compartido en el Campeonato de la PGA en agosto, mientras que en septiembre no pudo superar el corte en el Abierto de Estados Unidos resintiéndose de nuevo de problemas de espalda.

"Este año entero ha sido diferente para todos nosotros", dijo Woods. "Y mi camino hacia Augusta no se parece a nada que haya experimentado antes".

"Normalmente no es esta época del año. Normalmente no se juega de esta manera. Todo esto es diferente, reconoció.

Sin apoyo de la afición 

Tiger tampoco contará este año con el apoyo de las multitudes de aficionados que le siguen allá donde juega y que en Augusta son especialmente apasionadas.

Este martes, Woods recordó la forma en que se alimentó de las emociones y la energía de los espectadores para conquistar la victoria en la recta final del torneo de 2019.

Los aficionados "me ayudaron a ganar. La energía que había alrededor era eléctrica ese día", agradeció. "Echaremos de menos a la multitud. Este año va a ser muy diferente". 

Además de premiar su enorme esfuerzo por volver a la élite, el triunfo del año pasado también tuvo una fuerte carga emocional que se liberó al abrazar al final a sus hijos, como había hecho con su padre después de su primera victoria en el Masters en 1997.

"El mismo abrazo, con 22 años de diferencia. Todavía me da escalofríos solo de pensar en eso", recordó. "Significó mucho para mí y todavía lo hace. Me recordó tanto a mi padre. Cerrar el círculo de esa manera todavía me pone un poco lloroso". 

A pesar de su mala racha de resultados, sus rivales saben que nunca se deben apostar contra Woods en el Augusta National.

"Si conoces el campo, solo tienes que jugar 'ok'. Y nadie lo conoce mejor que Tiger", dijo Justin Thomas, tercer clasificado del ranking mundial. 

"Se toma este evento tan en serio. Conoce este lugar tan bien y sabe que tiene una gran ventaja sobre la mitad de jugadores antes de comenzar", advirtió el estadounidense.