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Después de ser considerado el mejor exponente del voleibol tanto de sala como playa, la posibilidad del retiro fue considerada seriamente por Richard Smith.

Situaciones administrativas en la FECOVOL que le negaron la posibilidad de participar en los Panamericanos de Lima 2019 en voleibol de playa llevaron su espíritu competitivo al suelo luego de incluso haber jugado como profesional en la liga finlandesa.  

“Estaba desmotivado y literalmente me quise retirar. El equipo de San José (sala) me mantenía dentro de su planilla de jugadores, pero casi no asistía a entrenamientos ni a partidos por la misma desmotivación que tenía”, comentó Smith.

Pero el 2020 parece pintar distinto para el oriundo de Parismina, Limón. Primero tomó el reto de jugar el campeonato de voleibol de playa junto al lado de su compañero Bryan Monge y, nuevos aires lo llevaron a firmar con el actual campeón nacional de sala, San Carlos, el equipo con el que precisamente debutó en Primera División.

“Negociaron conmigo y me hicieron propuestas que me motivaron a volver a jugar. Muchos no saben, pero en el primer momento que don William Corrales me trajo de Limón, mi primer equipo de Primera fue San Carlos antes de que se fusionara con San José”, agregó el espigado jugador de 31 años, quien ya acumula siete títulos nacionales en esta modalidad.

“Acepté por el hecho de viajar a San Carlos, un lugar con un ambiente totalmente diferente, es una nueva experiencia. Hasta ahorita le volví a agarrar el gusto al voleibol de sala porque la verdad estaba quitado”, concluyó.

Smith estuvo presente en la primera fecha del Torneo de Apertura 2020 el fin de semana cuando San Carlos se impuso en casa 3-1 al sexteto de Abangares.