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Las bellas playas de nuestro país, tanto en el Caribe como Pacífico, cuentan las horas para volver a recibir a surfistas de todo el mundo que eligen Costa Rica como destino de entrenamiento.

Luego de una paralización de esta actividad deportiva debido a la pandemia del COVID-19, este 1 de noviembre se reabrirán las fronteras internacionales, por lo que se espera el arribo de turistas con afición al deporte de las olas.

Según la Federación de Surf, en el país también existen cerca de 400 instructores que se dedican a la enseñanza de este deporte y quienes ahora deberán aplicar ciertos protocolos para reactivar sus escuelas.

“Una cantidad importante de viajeros elige Costa Rica para aprender a surfear o como campo de entrenamiento, gracias a sus condiciones únicas en el mundo, como la excelente calidad de olas, aguas cálidas y la gran infraestructura turística del país”, expresó Randall Chávez, presidente de la federación.

La práctica del surf cuenta con las medidas aprobadas por el Ministerio de Salud y Ministerio del Deporte entre las que se destacan el distanciamiento físico, higiene personal y constante desinfección de las tablas y sus respectivos accesorios.


“Muchos de estos surfeadores ponen escuelas para que los turistas internacionales tengan una alternativa como actividad recreativa en diferentes playas del país”, añadió Chávez.

Según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el 17% de los turistas que visitaron el país por la vía aérea en el período 2017-2019 practicaron surf durante su estancia, mientras que el 72% hicieron actividades relacionadas con sol y playa.

Los surfistas se hospedan, en promedio, 17 días en suelo costarricense y su consumo diario es de aproximadamente $122.