En el Mundial de atletismo de Doha, el primero desde la retirada hace dos años del mítico Usain Bolt, el estadounidense Christian Coleman se proclamó campeón de los 100 metros, la prueba reina de la velocidad.

Paró el crono en 9.76, lo que le situaba como el sexto mejor de la historia en la línea recta y recuperaba la sonrisa tras haber estado a punto de no poder estar en el evento por tres faltas a sus obligaciones antidopaje. 

Fue autorizado a correr tras demostrarse el error en la fecha de registro de una de ellas, por lo que las tres faltas no habían tenido lugar dentro de un plazo de un año, lo que hubiera conllevado una suspensión.

Coleman, a sus 23 años, se coronó asimismo en Catar con el relevo 4x100 metros de su país, donde también estaba Noah Lyles, que en Doha-2019 ganó los 200 metros. 

Coleman no corrió los 200 metros y Lyles no lo hizo en 100 metros. Su esperado gran duelo se aplazó por lo tanto a los Juegos de Tokio en 2020.