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"Ser un nexo de unión" con las familias: la capitana del XV de Francia de rugby Gaëlle Hermet se ha puesto su bata de ergoterapeuta de un asilo en Cadours (sur) para convertirse en transmisora de esperanzas para ancianos tras el final abrupto en marzo del Torneo VI Naciones femenino como consecuencia del nuevo coronavirus.

"Más allá del confinamiento, tratamos de estar aún más cercanos con nuestros pacientes. Necesitan de esta relación. Les falta y hace falta trabajar para vencer a este virus", asegura la tercera línea del Stade Toulousain.

"La solidaridad, la complementariedad y la empatía, esos valores que el rugby me ha inculcado, los encuentro en mi oficio. La ergoterapia y el rugby tienen los mismos valores, aunque vestidos de manera diferente", añade esta jugadora de 23 años, que se diplomó en septiembre del año pasado.

La labor de un ergoterapeuta en un asilo es sobre todo ayudar a los ancianos a conservar su autonomía el máximo tiempo posible.

Sólo que, en el contexto actual, con la prohibición para las familias de visitar a sus padres o abuelos en los asilos, es este profesional de la salud el que mantiene el nexo de comunicación de los internos con sus allegados y amigos.

"Único contacto"

Para los ancianos, sus cuidadores son su único contacto. "Somos el nexo. Antes ya lo hacíamos, pero ahora, en esta situación, es aún más importante", insiste Gaëlle Hermet. 

Con las "máximas precauciones·", como "mascarillas entregadas recientemente" o guantes, "tratamos de hablar mucho" con los residentes. "Queremos realmente que el confinamiento sea lo menos difícil posible para ellos", insiste.

Contratada en diciembre, Hermet, que trabaja dos días por semana en este establecimiento con 60 camas, no es la única ergoterapeuta del XV de Francia. Es el caso también de la 'hooker' Agathe Sochat (Montpellier) y del centro Camille Boudaud (Toulouse). 

La tercera línea Émeline Gros (Grenoble) trabaja, por su parte, en otro asilo como enfermera, mientras que la segunda línea Amandine Loubet (Toulouse), también enfermera, trabaja por cuenta propia.

A la capitana del equipo le costó digerir la abrupta suspensión de las competiciones, especialmente, la anulación definitiva del VI Naciones. "Fue una gran decepción acabar el torneo de esa manera", admite.

Su gran pesar es, sobre todo, no haber podido disputar el partido en Escocia después de que una jugadora local resultase infectada con el COVID-19, un día antes del encuentro contra Glasgow.

"Conservar cierta forma" física

"Comprendemos la decisión, pero simbólicamente, con ocasión del Día Internacional de los Derechos de la Mujer, teníamos que llevar una camiseta con la imagen de Simone Veil", reconocida figura de la política francesa, sobre todo por ser la artífice de la despenalización del aborto en Francia a mediados de los años 1970. "Nos hacía mucha ilusión llevar esa camiseta", dice Hermet.

Frente a la virulencia del virus, Hermet reconoce que "el rugby no es por ahora mi prioridad". Al mismo tiempo, se muere de ganas por "volver a la cancha con las amigas", por lo que trata de mantenerse en forma pese al confinamiento.

Se trata de "conservar cierta forma" física en previsión de la reanudación de los entrenamientos, que serán "aún más duros de lo habitual", puesto que se realizarán tras "un largo periodo de inactividad".

"Me entreno de la mejor manera posible con lo que tengo. Mi apartamento se ha convertido en mi gimnasio, en mi salón de entrenamiento. Lo hago siempre que puedo, con medios precarios", explica.

Por ejemplo, la jugadora utiliza "algunas gomas elásticas" para realizar sus ejercicios. Finalmente, "lo más complicado son las sesiones de carrera", pero incluso en esa situación tira de imaginación. "Trato de encontrar alternativas".

En su cabeza, Gaëlle Hermet se mete ya en modo campeona, con un nuevo objetivo en mente: la Copa del Mundo femenina del 2021 en Nueva Zelanda. Y el tiempo pasa tan rápido...