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La delegación brasileña que participará en los Juegos Olímpicos de Tokio tomará un curso contra el racismo, en un intento por sepultar ese flagelo "estructural" en el gigante latinoamericano.

El Comité Olímpico Brasileño (COB) lanzó el martes una formación en línea de 30 horas que los 650 atletas, entrenadores, médicos, nutricionistas y directivos, entre otros, deberán hacer si quieren participar en las justas, que se celebrarán entre julio y agosto.

"Es un curso que tiene por objetivo traer información, conocimiento y levantar una bandera que va a abrir un gran debate sobre el racismo en el deporte", dijo Rogério Sampaio, director general del Comité Olímpico Brasileño.

"El racismo es algo estructural (...) pero nosotros entendemos que el deporte no puede tolerar más esas actitudes", agregó el exjudoca, oro en Barcelona-1992. 

Sampaio consideró que la formación de los deportistas es un "primer paso" para poner fin a la discriminación racial en Brasil, donde casi el 55% de los 212 millones de habitantes se declara negro o mulato.

Los miembros de la delegación brasileña abordarán material que explica cómo se produce el racismo en el deporte, cómo denunciarlo y un repaso histórico de esta problemática en Brasil.

"Sabemos que no es suficiente, pero es importante", agregó el directivo, quien aseguró que se trata de la primera iniciativa de este tipo impulsada por un comité olímpico. 

Sobrevivir a la "opresión"

Pese a campañas institucionales y al activismo de algunos deportistas, la discriminación racial persiste en el deporte a escala mundial. 

El domingo el jugador francés Mouctar Diakhaby, del Valencia de España, abandonó el campo alegando un supuesto insulto racista del español Juan Cala, del Cádiz. 

El FC Nantes de Francia denunció este martes amenazas de muerte e insultos racistas recibidos en las redes sociales contra su mediocampista franco-marroquí Imran Louza.

"Estamos viendo muchos casos porque existe internet (...), muchos de ellos antes no llegaban" a conocerse, explicó a la AFP la exgimnasta brasileña Daiane dos Santos.

La exatleta olímpica, de 38 años, fue la primera brasileña en ganar un campeonato mundial de gimnasia (en 2003, en la modalidad de suelo), en un deporte con sonados casos de racismo en Brasil y escasa participación de atletas negros.

Pero antes de engrosar su palmarés fue víctima de discriminación. Aún recuerda a entrenadores y colegas que se negaban a entrenar a su lado y cuestionaban que una negra fuera gimnasta.

"Desarrollé un carácter que me ayudó a sobrevivir a ese modo de opresión", señaló.

Dos Santos destacó la necesidad de los cursos porque, afirma, dejarán sin "excusas" a los racistas, que muchas veces se "esconden" en el humor para justificar sus prejuicios. 

"Se debe castigar a quienes deban ser castigados (...), con sanciones fuertes", apuntó.

En Brasil la ofensa racial es pasible de uno a tres años de prisión o de multas.

El COB puede imponer multas o sancionar temporal o definitivamente a atletas que violen su código de ética, entre ellas por actitudes racistas.


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