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El 24 de noviembre del 2016, quien viera la imagen satelital de Costa Rica notaría una una mancha de color encendido sobre prácticamente todo el territorio nacional.

En algún momento el huracán Otto cubría tres cuartas parte del país" recordó Lidier Esquivel, un funcionario de mil batallas de la comisión Nacional de Emergencia.

Esquivel recordó que la información que tuvieron previamente permitió evacuar, en seco, a miles de personas que vivían en lugares de mucho riesgo, como las barras del Caribe.

"Esto evitó que murieran más personas", recalcó durante una entrevista realizada días atrás, recordando lo ocurrido hace cinco años.

En la emergencia murieron 10 personas, todas ellas vecinas de dos lugares; Bijagua de Upala y la Fortuna de Bagaces. ¿por qué este monstruo fue particularmente cruel allí?

Los expertos señalan básicamente cuatro razones:

El lago de Nicaragua revivió al huracán cuando este estaba perdiendo fuerza. Eladio Solano, del Instituto Meteorológico Nacional, apuntó a que un fenómeno de este tipo toma fuerza del mar. Normalmente cuando toca tierra pierde fuerza. Eso fue lo que ocurrió con Otto. Al ingresar al continente su intensidad disminuyó, pero el problema fue que al llegar al lago de Nicaragua, esta masa de agua sirvió de "alimento" para revivirlo.

El huracán provocó intensas lluvias como pocas veces se ha visto en ese lugar.  Eladio Solano explicó que en aquella oportunidad llovió, en menos de un día, el equivalente a lo que llueve durante un mes.  Esto saturó enormemente los suelos.

Brenda Hernández, sobreviviente de la catástrofe, recordó que ese día llovió como nunca antes. Esa fue la primera señal de que lo que estaba por venir sería un evento extraordinariamente feroz.

Efecto del huracán en el volcán Miravalles. Las nubes de Otto entraron en contacto con este volcán, que tiene a sus pies a ambas comunidades. Esto hizo que sacudiera con fuerza al coloso y provocó que desde la montaña descendieran avalanchas de lodo y troncos, las cuales se encontraron en el camino con las dos localidades más afectadas.

Didier Arrieta, dueño de un reconocido balneario en la Fortuna de Bagaces, dijo que esa noche esperaban fuertes vientos, pero estos realmente no llegaron, agregando que lo que más los impacto fue el material que venía cayendo de la montaña.

Sismo había desprendido material de la zona montañosa. En un informe hecho después del evento por parte de la Comisión Nacional de Emergencias se estimó que un sismo de 5 grados  ocurrido en julio de ese año en la llamada falla local de Bijagua había provocado desprendimiento de materiales que,  potencialmente podría provocar un taponamiento de cauces de ríos en caso de de que se diera un nuevo movimiento telúrico. Meses después lo que pasó no fue un nuevo sismo, pero si un huracán.

Textualmente se menciona en dicho informe que "las zonas con desprendimientos, caída de bloques y formación de grietas, se encuentran altamente inestables y con alto potencial de colapso, los cuales se podrían generar por un nuevo evento sísmico que afecte la zona o por una saturación de los suelos durante eventos de fuerte precipitación. Dicho material deslizado caería a los cauces y generaría represamientos importantes en los caudales, generando afectación en los poblados y caseríos ubicados en sus márgenes, así como en las estructuras de paso sobre sus cauces".

En otras palabras, había mucho material suelto por el sismo de julio que, al llover tanto, fue arrastrado a los cauces y se provocaron los deslizamientos.

inundaciones en Upala

En el caso del centro de Upala, allí no hubo deslizamientos pero el problema fue otro. Esa ciudad es atravesada por ríos y decenas de locales están a menos de diez metros de estos. Cuando aquella noche llovió tanto, el agua hizo estragos por todo lado. 

Esta situación particular todavía es notable en Upala, pues basta un pequeño recorrido para notar que una buena parte de la localidad se encuentra prácticamente se encuentra al lado del río Zapote.

La alcaldesa de Upala, Yamileth López, fue enfática en señalar que hay recomendaciones de que debe de moverse buena parte de la ciudad, pero esto es, por el momento, una posibilidad muy lejana.