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Aunque el ministro de Salud, Daniel Salas, pide a las personas usar mascarilla como un acto de responsabilidad en medio de la pandemia de COVID-19, advierte que esta medida podría traer efectos negativos para pacientes con algún padecimiento pulmonar.

“El uso de mascarilla no daña al organismo, pero hay personas que tienen algún tipo de problema de fondo y puede ser que con el uso de mascarillas sienta algún tipo de dificultad respiratoria de manera permanente”, dijo el jerarca.

En estos casos, la recomendación es que se utilice la careta.

En esa misma línea, el neumólogo Carlos Estrada advierte que es importante separar las mascarillas en dos tipos: las que impiden por completo el  intercambio de gases, como las N95, y las que no lo hacen, como las fabricadas con tela; ya que en cada caso los efectos son distintos.

“La mascarilla N95 o la KN95 tiene cierre completo que evita el intercambio de gases y, desde la  pandemia de influenza, hay evidencias que confirman que utilizarla por más de una hora puede tener consecuencias”, explicó el doctor.

Los efectos señalados en este estudio, van desde un dolor de cabeza y cansancio de ojos, hasta mareo, irritabilidad o problemas para tomar decisiones.

Los síntomas disminuyen con el uso de la masacarilla quirúrgica o de tela.

Según el especialista, estos aumentan en pacientes con enfermedad pulmonar, asma bronquial, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o fibrosis pulmonar.

“En pacientes susceptibles, como un asmático, si usa la mascarilla por mucho tiempo, puede presentar picazón de nariz y tos, y dependiendo del tiempo puede terminar hasta con falta de aire”, agregó.

En cuando al uso de las caretas, el doctor Estrada advierte que no tienen el nivel de protección de una mascarilla, dado que “la cartera no impide la entrada de partículas, y por esto sirve como un complemento de la mascarilla pero no un sustituto”.

Estudios internacionales han demostrado que el uso de mascarilla puede evitar las infecciones hasta en un 14.3%.