Estados Unidos deja en coma a La Sele: el aura de Brasil se apaga
Los norteamericanos vencieron 4-0 a la Tricolor en Chicago
Estados Unidos le apagó las luces a la Selección Nacional y la devolvió con dureza a su realidad de equipo pequeño, de material de relleno en los torneos importantes.
El 4-0 en el Soldier Field de Chicago sacudió ahora sí los cimientos de la gesta de Brasil 2014, la base sólida que ilusionó para la Copa de Oro y ahora para la Copa América, las dos citas más relevantes luego de aquel tan lejano Mundial y que apuntan a un desenlace idéntico: el fracaso.
La vuelta de la Tricolor a aquel estadio donde México había destrozado el “cartelito” de Ricardo La Volpe en 2011 revivió una pesadilla idéntica para La Sele, que cambió la derrota de 4-1 hace cinco años por un 4-0 en este 2016.
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Con una defensa de papel en la que no hay cabida para elogios, la Selección cayó rendida ante la indiscutible superioridad de una de las peores versiones de Estados Unidos en los últimos años, cargada de cuestionamientos en la eliminatoria pero con el fútbol suficiente para reducir a nada a una de las selecciones de las que nadie esperaba tan poco.
Contrario a aquel discreto empate sin goles ante Paraguay, esta noche fue La Sele la que arrancó el juego con el control del partido, la que se insinuó primero al área rival y la que engañó con una posesión inocua, inservible en todos los términos.
La inocente falta de Cristian Gamboa en el área sobre Wood apenas a los 8 minutos le hizo un favor innecesario a los norteamericanos con el gol de Clint Dempsey al 9’, y le puso rostro a la terrible noche del lateral tico, quien vivió posiblemente su peor partido vistiendo la camiseta tricolor.
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Junto a él Óscar Duarte, Rónald Matarrita y Johnny Acosta fueron el mejor reflejo de esa inferioridad pasmosa, una actitud que poco a poco también contagió a Francisco Calvo, el único que por muy breves momentos pareció querer quebrar la norma.
Lo demás fue igual. Arriba el relevo de Cristian Bolaños en lugar de Yeltsin Tejeda no aportó nada, como tampoco lo haría el resto del mediocampo o la falta de ideas adelante. No hubo nada para ninguno.
Marcos Ureña, lesionado casi desde el arranque, el dio campo a un Álvaro Saborío que terminó comandando todo el ataque tricolor, el mismo que sigue sin anotar en la Copa.
Ni Campbell ni él le cambiaron la historia a ese apartado; mientras del otro lado Jermaine Jones (36’) y Bobby Wood (41’) terminaron de enterrar a la Tricolor. Todo en un primer tiempo donde los anfitriones cerraron filas atrás y soltaron contragolpes arriba: la bola fue de la Tricolor, los goles del tío Sam.
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Del arbitraje se puede decir mucho y no ayuda en nada. Sí, hubo un penal que no se pitó y una falta que pudo anular el tanto de Jones, pero ponerlo de excusa sería faltarle el respeto a Estados Unidos y alentar a Costa Rica. Ninguna está permitida.
Los ingresos de Randall Azofeifa y José Salvatierra para el complemento fueron cambios que le fallaron al término, porque La Sele no cambió: dominó como al inicio y sufrió como al inicio.
Se maniató en la salida y se ahogó más arriba, pareció obviar la necesidad de al menos descontar y más bien permitió el cuarto con Graham Zusi al 87’, el tanto que redondeó la peor paliza en la historia para un Estados Unidos-Costa Rica.
Antes hubo un palo de Ruiz en el camino, lo más parecido a la honra en medio de tanta vergüenza.
Lo que viene ahora se resume fácil y se piensa difícil: la Selección tiene que vencer sí o sí a la favorita Colombia el próximo sábado y hacerlo por goleada, porque en el reducido mundo de sus posibilidades la Tricolor solo clasificaría por goles, esos que aún no ha encontrado cómo hacer en la Copa.


