El último reto del 'psicólogo' Tite
Técnico brasileño confesó que tuvo vértigo antes de asumir la selección, ya que temía pasar a la historia como el primer técnico que no conseguía llevar a la 'canarinha' a un Mundial.
Tite confesó que tuvo vértigo antes de asumir la selección. Era el puesto de sus sueños, pero temía pasar a la historia como el primer técnico que no conseguía llevar a la 'canarinha' a un Mundial.
Pasó todo lo contrario y se convirtió en un héroe, pero el decepcionante empate del debut contra Suiza (1-1) le ha devuelto a la casilla de salida: o la Seleçao convence ante Costa Rica o el oasis en el que transformó a la turbulenta 'canarinha' se convertirá en un infierno.
No hay tiempo para nadie en un Mundial, tampoco para quien recuperó la ilusión de los brasileños pilotando la espectacular resurrección de un equipo que estuvo casi muerto.
Si patina el viernes en San Petersburgo, pocos se acordarán de las 17 victorias en 21 partidos [por solo una derrota] con las que llegó a Rusia, o de los sondeos que fantaseaban con elegirle presidente de un Brasil donde todo iba mal menos su equipo.
Aunque este veterano gaucho de 57 años y media vida en el banco conoce de sobra la presión.
Ya le puso contra las cuerdas muchas veces, como cuando su Corinthians pasó de caer vergonzosamente eliminado de la previa de la Libertadores en 2011 -arruinando casi su carrera- a hacer historia el año siguiente conquistando no solo el título continental, sino también el Mundial de Clubes.
"Recuerdo que miré el marcador después del pitido final y pensé: 'Es esto, estoy acabado'", confesó sobre aquella traumática derrota de hace siete años en la revista The Players' Tribune.
El 'tités'
Profesor de formación, Tite sabe hablarle a los jugadores y confía tanto en su poder de persuasión que en este grupo tan marcado por los traumas no hay un psicólogo. Ya está él para eso.
"Él es como si fuera un psicólogo (...) Vamos a enfrentar rivales duros, el próximo ya es uno, y tenemos que estar mentalmente fuertes", afirmó el martes Philippe Coutinho, dejando escapar una sonrisa mientras pronunciaba las dos últimas palabras.
Tanto repite el técnico su mantra de estar "mentalmente fuerte" que ya se ha convertido en una de las frases más características de lo que algunos llaman el 'tités', el eficaz lenguaje lleno de términos acuñados por él que le han hecho famoso. Pero funciona.
"Tal vez sea uno de sus grandes puntos fuertes, saber trabajar la cabeza del atleta. Siempre nos dijo que estuviéramos mentalmente fuertes y jugáramos a un alto nivel, preparados para todas las situaciones de juego", afirmó tras el partido Renato Augusto, uno de sus hombres de confianza desde su segunda etapa en el Corinthians.
"En un campeonato tan intenso, tenemos que estar preparados para todo. Hoy podríamos haber perdido el partido", añadió.
Quizás por eso en Rostov se vio a un Tite más contenido que nunca, por momentos inexpresivo. Sus habituales gestos al borde del campo fueron mucho más austeros y apenas se soltó con el tanto de Coutinho.
Ansiedad
Acostumbrada a los halagos, su Seleçao acabó yéndose de Rostov sin vencer en su debut en un Mundial por primera vez desde 1978, cuando empató 1-1 con Suecia, y con Neymar cojeando. No era un gran día.
"La ansiedad nos pegó fuerte. Aceleramos demasiado el juego. Cuando pasa eso, el último movimiento queda impreciso. Fueron 20 lanzamientos, pero muchos fuera. Podríamos haber hecho trabajar más al portero", valoró después.
De regreso a la soleada Sochi, donde ha construido una concentración de ambiente familiar a la orilla del mar, quiso calmar los nervios con una relajada sesión de recuperación el lunes a la que también acudieron los hijos de algunos jugadores.
Las buenas caras se repitieron el martes, cuando se vio a un Neymar muy sonriente durante un rondo inicial -en el que incluso el propio Tite dio algunos toques ante las risas de sus futbolistas-, hasta que volvió a resentirse del tobillo.
El entrenamiento continuó normalmente pese a la salida del 'crack', pero el trabajo se acumula para el 'psicólogo' Tite.
"El empate no fue bueno, pero queda el consuelo de que las otras grandes selecciones tuvieron también enormes dificultades. Es solo el comienzo. Mucha agua va a correr", escribió el lunes el excampeón del Mundo Tostao en el diario Folha de Sao Paulo.
