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La vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, defendió la labor que ha hecho el país en la atención de la emergencia sanitaria y, a la vez, reconoce que Nicaragua y el movimiento migratorio son las mayores amenazas durante la segunda ola de contagios.

Así lo recalcó durante su participación en un foro virtual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Este espacio fue organizado por los gobiernos de España, Vietnam y Costa Rica, en el Foro Político de Alto Nivel en Desarrollo Sostenible.

“Tenemos un vecino, Nicaragua, que no tomó las decisiones acordes con el nivel de una pandemia y, pese al cierre de fronteras, un país como Costa Rica con 309 kilómetros de frontera, aún haciendo un esfuerzo extraordinario, se tiene una serie de filtros”, dijo la jerarca.

Campbell aseguró que durante la segunda ola de la pandemia esta "porosidad" de la frontera, sumada a la dependencia de mano de obra migrante en sectores como el agropecuario o la construcción, se constituyen en nuevas amenazas para contener el crecimiento de casos.

Aun así, la jerarca sostuvo que la baja mortalidad que registra el país hasta el momento, de solo 0,4%, es una muestra de los buenos resultados obtenidos. La cifra refleja un sistema de salud solidario y una población que responde a indicaciones del Gobierno.

También reconoció que, en todo momento, la estrategia del país ha sido la de priorizar las decisiones sanitarias ante las decisiones económicas.