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Seis años después de la última final del trío LeBron, Wade y Bosh, los Miami Heat volverán a pelear por el anillo de la NBA con un equipo diametralmente distinto, sin ninguna superestrella y basado en la solidaridad y la fuerza de conjunto.

Quinto clasificado del Este en la fase regular, Miami ha sido la gran sorpresa de los playoffs en la "burbuja" de Disney World pero tendrá a partir del miércoles la prueba de fuego en las finales ante el propio LeBron James, que ahora es el líder de Los Angeles Lakers.

El mítico Pat Riley, legendario entrenador de los Lakers (cuatro anillos entre 1982 y 1988), ha sido el arquitecto de la transición de los Heat como presidente del equipo, con Erick Spoelstra ejecutando el plan desde el banquillo.

La partida de 'King James' de Florida a los Cleveland Cavaliers, desde donde se mudó el año pasado a Los Ángeles, representó un durísimo golpe para los Heat y el final de un "superequipo" que hizo cuatro viajes consecutivos a las finales y ganó dos anillos (2012 y 2013). 

Dwyane Wade, que había sido el líder del primer campeonato de los Heat en 2006 con Riley en el banquillo, se marchó de Miami un año y medio después de James para una breve estancia en Chicago y Cleveland antes de volver al equipo de su vida para retirarse el año pasado. Bosh, con problemas de coágulos de sangre, no volvió a jugar desde 2016.

A diferencia de muchas otras franquicias, Riley y Spoelstra se negaron pasar por la travesía en el desierto del 'tanking', la estrategia basada en perder cuantos más partidos mejor para tener mayores opciones de reclutar a las mejores promesas en el draft.

Buscando resultados a corto y medio plazo, los Heat enfrentaron un duro proceso de cinco años, quedándose fuera de playoffs en tres de ellos, pero poco a poco fueron reclutando las piezas del equipo que ha asombrado a la NBA en la "burbuja", eliminando primero a los Milwaukee Bucks de Giannis Antetokounmpo, los mejores de la fase regular, y rematando el domingo a los Boston Celtics en las finales de la conferencia Este.

Talento y química.

El nuevo equipo ganador construido por Riley se basa en su afilado olfato para detectar el talento joven, con el que apostó por el pívot Bam Adebayo con el lejano puesto 14 del draft de 2017.

Adebayo es hoy All-Star y una de las figuras del equipo, promediando 21 puntos, 11 rebotes y 5 asistencias en la serie ante Boston.

Con su selección de esta temporada, la número 13, Riley acertó de nuevo al elegir al escolta Tyler Herro, que a sus 20 años ha promediado 19 puntos contra Boston, incluida su exhibición en el cuarto partido con 37 puntos.

Y por fuera del draft, donde es muy complicado encontrar jugadores válidos para la NBA, los Heat detectaron a dos jugadores importantes en este curso, los escoltas Duncan Robinson y Kendrick Nunn, segundo mejor novato de la temporada.

La guinda llegó con la maniobra más arriesgada. Hace un año Miami apostó por el fichaje de Jimmy Butler, un escolta All-Star que, después de brillar en los Chicago Bulls, se le señalaba por un presunto carácter conflictivo tras dos malas experiencias en los Minnesota Timberwolves y los Philadelphia 76ers.

A las órdenes de Spoelstra, Butler se ha destapado como un líder diferente, dispuesto a que otros compañeros lancen más que él si es necesario y centrarse en otras facetas del juego.

"Yo no soy (un jugador) para cualquiera", dijo el domingo Butler sobre su dificultad de encajar en otras franquicias. "Ser querido, eso es lo que todos quieren en el mundo, no solo en el basquetbol. Y yo estoy contento de estar en casa".

En estos más de dos meses en la "burbuja" de Disney World, bajo condiciones de aislamiento y alta tensión por la implicación de los jugadores contra la violencia racial, los Heat han exhibido una espectacular química como equipo, con una gran solidaridad interna y cada jugador consciente de cuál es su papel.

"Este grupo ama competir más que nada", dijo Spoelstra al recibir el título de campeones de la Conferencia Este, con Riley observando feliz en la grada. "Estamos agradecidos de esta oportunidad en la burbuja (...) Es un grupo especial".