Por Luanna Orjuela Murcia |27 de julio de 2022, 13:18 PM

En el día a día, los bomberos Erik Monge y Catalina Campos no atienden accidentes de tránsito ni incendios estructurales. Ellos se encargan de una labor muy especial: trabajar con la Unidad Operativa Canina del Benemérito Cuerpo de Bomberos.

En Costa Rica hay 13 perros que son parte de esta unidad, la cual se creó hace 15 años en la sede de Tibás. Actualmente, 10 canes están en el cantón tibaseño y tres en Acosta.

Monge lleva 10 años de estar trabajando en este proyecto, al cual se sumó Campos hace tres años para trabajar juntos en el proceso de entrenar y trabajar con los canes.

Unidad Operativa Canina. Fotografías Alma Morell
Perro Pastor belga malinois. Fotografía: Alma Morell

​Hay tres razas en la unidad: Labrador, Golden retriever y Pastor belga malinois. Cada uno de ellos se especializa en diferentes áreas, de las cuales se desprenden labores como encontrar a personas en estructuras colapsadas o zonas afectadas por deslizamientos, hallar indicios de acelerantes donde hubo incendios y encontrar restos humanos. Estos perros también han sido entrenados para buscar a las personas que se extravían en montañas y cerros.

Naturalmente, estas labores exigen de mucha preparación y también requieren de una selección minuciosa de los perros que acaban incorporándose al proyecto.

Por ejemplo, estos canes deben ser crías de padres y madres que tengan una genética impecable, libres de posibles problemas cardiacos, óseos (displasia de cadera) y sensoriales, entre otros. Además, desde sus primeros días de vida se someten a una rigurosa observación por parte de los entrenadores para identificar cuáles cachorros de la camada cuentan con mayores afinidades olfativas e impulso de juego.

Durante un proceso que se adapta a las necesidades de cada animal y que puede tardar desde varios meses hasta, incluso, años, los perros son entrenados por profesionales para capacitarse en las labores a un 100%. Es precisamente esta rigurosidad la que ha permitido que el proyecto cuente con el estándar de calidad necesario para dejar grandes aportes en la atención de emergencias en el país. Destacaron por sus resultados durante la atención del terremoto de Cinchona en 2009, y también viajaron hasta Haití en 2016 para colaborar con los esfuerzos para atender los destrozos provocados por el paso del Huracán Matthew.

Unidad Operativa Canina. Fotografías Alma Morell
Los perros deben ser valientes y ágiles para poder treparse en las estructuras.

¿Cómo se consigue entrenar a un perro para encontrar a personas desaparecidas?

“Nosotros desde cachorros les estimulamos el impulso de juego y caza. Y condicionamos este impulso para usarlo como herramienta. Entonces, cuando el perro hace cierta acción que queremos, es premiado mediante el juego. Primero introducimos el olor en una estructura colapsada: la persona juega con el perro y luego se esconde poco a poco, hasta que el perro pasa de la búsqueda visual a la búsqueda olfativa. Conforme se avanza, el perro deja de usar la vista y empieza a usar el olfato al 100%. En ese proceso luego nosotros cambiamos las personas a buscar, un día usamos a la compañera Catalina, otro día a un compañero flaco, luego a otro más gordo, y así los perros generalizan el olor de los humanos. Y nosotros exhalamos, entonces se asocia el olor del dióxido de carbono y también el olor del sudor, orina, heces, adrenalina y otros que desprende el ser humano”, explicó Monge.

Unidad Operativa Canina. Fotografías Alma Morell
Los perros son impulsados por el juego de la pelota. Fotografía: Alma Morell

Los perros de trabajo, por lo general, se retiran cuando alcanzan los ocho años de vida. Esto porque se sabe que en esta edad los animales suelen bajar su rendimiento. Sin embargo, también se pueden retirar antes, debido a lesiones o enfermedades. Al jubilarse, estos animales pasan a tener una vida normal, como cualquier otra mascota.

Estos canes están entrenados para trabajar bajo cualquier condición climatológica y peligro, por lo que su bienestar se convierte en un elemento indispensable para determinar su fecha de jubilación.


Ejercicio de demostración con 'Niko' con un Técnico de Adiestramiento Canino de Fogaus.

Héroes perrunos

“Para el Huracán Nate (2017), fui a trabajar con mi perro, que ya está retirado y ahora es mi mascota (trabajaron juntos durante seis años). En Tierra Blanca, en las faldas del Irazú, una cabeza de agua provocó un deslizamiento sobre la casa de unos trabajadores de una finca y a las 2 a.m., cuando bajó la intesnsidad de la tormenta, empezamos a trabajar y el perro identificó a las dos víctimas. Nos indicó (ladrando) dónde estaban, y comprobamos que se encontraban enterradas a un metro de profundidad. Comenzamos a quitar árboles y tierra y, en cuestión de 30 minutos, recuperamos los cuerpos. El trabajo de ellos es muy importante”, destacó Monge.

Unidad Operativa Canina. Fotografías Alma Morell
Erik Monge con su can "Joe", especializado en búsqueda de personas con vida en estructuras colapsadas.

El olfato canino, medido partiendo de la cantidad de células olfativas que albergan las fosas nasales de los perros, es aproximadamente unas 50 veces superior a la del ser humano. Mientras que el hombre tiene unos 5 millones de células olfativas, el perro cuenta con aproximadamente 250 millones.

Por eso, es que Monge destaca algo que ya se ha dicho muchas veces: “A la fecha no hay equipo tecnológico que supere la nariz del perro”.


Ejercicio demostración con 'Kawoc' para el Técnico de Adiestramiento Canino de Fogaus.

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