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Semana Santa es siempre uno de los acontecimientos más importantes en la vida de los creyentes. 

Oraciones, misas y procesiones con muchas personas que celebran la muerte y resurrección de Jesús.

Sin embargo, este año los fieles y autoridades de la Iglesia Católica se enfrentan a una situación inédita debido a la emergencia nacional por el Covid-19.

No habrá ni una sola actividad religiosa abierta al público este año.

El Presbítero Manuel Rojas Picado, liturgista y colaborador de la Comisión Nacional de Liturgia, conversó con Teletica.com para compartir los retos de una Semana Santa tan diferente.

Entérese en la siguiente entrevista. 

¿Cuáles son los principales retos para la Iglesia Católica en una Semana Santa tan atípica como la que viene?

Creo que el reto más grande lo planteó el Papa Francisco en el mensaje que él dio el día de la bendición Urbi et orbi. Él hablaba de una situación de crisis que vive el mundo entero y que afecta a la iglesia y en esta situación, decía él, la única manera de salir adelante es estar todos unidos. Ese es el reto fundamental de la Iglesia: ser principio de comunión entre todos los creyentes aún en estas circunstancias tan difíciles en las que no podemos encontrarnos para celebrar juntos, para meditar juntos la palabra de Dios, para meditar juntos.

También la iglesia no solo mantener la unidad entre sus miembros si no también ser ejes de unidad en una sociedad que a veces puede tener la tentación de tirar sus fuerzas en distintos sentidos.

¿Qué le pueden decir a las personas que quieren ser parte de Semana Santa, pero desde sus casas?

El día en que fuimos bautizados todos fuimos constituidos en sacerdotes. El bautismo nos hizo a todos profetas, sacerdotes y reyes. Cuando decimos que todos somos sacerdotes lo que queremos decir es que tenemos la posibilidad de dirigirnos directamente al Padre Celestial. Cuando nos reunimos como comunidad organizamos el culto de tal manera que se pueda hacer ordenadamente estando en grupo, pero eso significa que los fieles por ellos mismos no puedan elevar plegarias al señor.

En estos días desde Semana Santa desde la Conferencia Episcopal se han tomado unos subsidios para que los fieles puedan en familia realizar algunas celebraciones.

Incluso desde Roma la indicación es que le avisemos a los fieles a qué hora vamos a estar nosotros celebrando la misa para que a esa misma hora se reúnan en su casa en familia para hacer una celebración juntos, para rezar el rosario juntos, para tener un momento de oración o para unirse por medio de la televisión o las redes sociales.

¿Cuáles son las medidas específicas que se tomaron durante Semana Santa y celebraciones regulares?

Básicamente se suspendió todo el culto público, cualquier celebración en la iglesia e incluso de las procesiones que se harían habitualmente en Semana Santa. Todo esto se suspende porque evidentemente implica la reunión de fieles y es una de esas actividades de aglomeración de personas que debemos evitar en estos momentos.

Para nosotros los creyentes es imposible dejar de celebrar entonces, aunque las restricciones sanitarias que entemos, compartimos y promovemos nos impidan abrir las puertas para celebrar con todos los fieles que quieran venir, los sacerdotes lo seguimos haciendo y se ha buscado transmitir las celebraciones y animar a los fieles sirviéndose de la tecnología actual.

Todas las celebraciones de Semana Santa las vamos a realizar, pero de manera privada porque no podemos dejarlo de hacer, pero lamentablemente en estas circunstancias no podemos realizarlo abriendo las puertas para todos.

¿Van a tener alguna actividad virtual específica?

Hay muchos sacerdotes que están transmitiendo la misa diariamente por las redes sociales, además de los que lo hacen por los distintos medios de comunicación. Entonces si hay muchas posibilidades de seguir las celebraciones a través de estos medios.

¿Ustedes si están de acuerdo con las medidas que está tomando el Gobierno?

Por supuesto que sí. De hecho, los obispos desde el primer momento han estado replicando esas medidas con disposiciones específicas para la Iglesia. Casi que podríamos hacer un paralelo y ver que por cada indicación del Gobierno ha habido una comunicación por parte de la iglesia diciendo como es que esa indicación tiene que ser aplicada con toda claridad y con toda fuerza a nuestras actividades.

Por supuesto sabemos que lo está en riesgo es algo muy grande, es la vida de las personas, y no podemos olvidar que el mandamiento fundamental para los cristianos es el del amor entonces aplicar estas medidas en el fondo es la forma más clara de vivir la caridad en este momento"

¿Qué mensaje le podrían dar a esas personas que no están de acuerdo con que se cancelen estas actividades?

San Juan de la Cruz en uno de sus escritos tiene una frase que dice: “En el ocaso de nuestras vidas seremos juzgados en el amor”. Es decir, cuando lleguemos a la presencia de Dios básicamente lo que nos van a preguntar es ¿cuánto amamos? El mismo Jesucristo lo dijo: “Que se amen unos a otros como yo los he amado”. Nuestra identidad cristiana se juega fundamentalmente en eso, si amamos somos buenos cristianos, si no amamos no somos buenos cristianos. Entonces lo que debemos hacer en todo momento es buscar ese ejercicio de la caridad como elemento fundamental.

La oración es simplemente un medio para fortalécenos y poder vivir la caridad, y por eso es que en la iglesia insistimos tanto en los espacios de oración para nutrirnos. En estas circunstancias no podemos fortalecer la caridad reuniéndonos en las iglesias, pero lo podemos hacer orando personalmente y en familia.

Recuerden que lo fundamental para un cristiano es la caridad y que si ahora no podemos alimentar la caridad reuniéndonos como lo hacemos normalmente, hay otras maneras de alimentarla y de seguir viviendo con autenticidad.

¿Se acuerda de haber vivido una Semana Santa como esta antes?

No, esto es complemente inédito de verdad. Como dato interesante, la Santa Sede ha tenido que dar permiso para hacer cosas que normalmente no podríamos hacer. Le doy un ejemplo: ordinariamente un sacerdote podría por las circunstancias de su vida, como que se enferme o que esté en una actividad particular, celebrar la misa sin pueblo, él, una o dos personas únicamente.

Pero el Jueves Santo está estrictamente prohibido por las normas de la iglesia celebrar la misa de esa forma. Sin embargo, en estas circunstancias la Santa Sede ha tenido que dar un permiso especial para que este próximo Jueves Santo podamos celebrar de esa manera.

Entonces, cómo le digo, es completamente inédito.

¿Hasta cuándo están suspendidas las actividades en las iglesias?

Las disposiciones de la Iglesia Universal y de la Iglesia en Costa Rica no han dado fechas, de hecho, los comunicados de la Conferencia Episcopal de Costa Rica hablan de que “hasta nuevo aviso”, porque en esto no depende de nosotros, sino que dependemos de lo que nos vayan indicando las autoridades de sanitarias.

¿Cuál sería un mensaje final para que invitar a los fieles a que celebren esta Semana Santa con el mismo entusiasmo?

Yo me atrevería a tomar una idea que está muy presente en los evangelios. Entre Jesús y los fariseos muchas veces hubo altercados porque Jesús proponía una nueva manera de vivir la fe. Él no vino a borrar todo lo que se había vivido en el Antiguo Testamento, si no, a darle plenitud. Pero eso significaba cambiar algunas de las costumbres, encontrar nuevas maneras de vivir la fe, vivir a profundidad la relación con el Señor y los fariseos no lo entendieron, por eso terminaron crucificándolo.

Creo que nosotros en esta Semana Santa tenemos la posibilidad de volver a vivir eso, de volver a encontrarnos con un Jesús que nos pide vivir la fe de otra manera, con mayor profundidad, con otras formas de expresión, pero al fin y al cabo vivir la fe y creo que tenemos la posibilidad maravillosa de no repetir el error que se cometió hace muchos años.

Jesucristo sigue siendo El Mesías, que sigue siendo la luz de nuestras vidas, aunque en estos días tengamos que expresar eso de otras formas.