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La Vicerrectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) envió una circular dirigida a toda la comunidad universitaria, este lunes, para que acaten una serie de medidas sobre la interacción con la fauna silvestre urbana.

Entre estas está la prohibición de alimentar a los animales dentro de las instalaciones. Específicamente, el documento cita lo siguiente:

“Restringir alimentación a animales silvestres o domésticos que habiten o transiten en el campus. Esto incluye la prohibición de los comederos para “mascotas” o animales domésticos, así como frutas y comederos para aves en lugares abiertos como patios, aceras y otros espacios, los cuales propician interacciones negativas entre animales y modifican sus hábitos naturales".

Teletica.com pidió a la UCR una entrevista para aclarar los alcances de esta disposición, pero indicaron que el vicerrector de Administración solo podría responder en horas de la tarde.  

“Se van a morir de hambre”

La Asociación para el Bienestar y Amparo de los Animales (ABAA) está en completo desacuerdo con la prohibición de la Vicerrectoría y asegura que los gatos “se van a morir de hambre”.​

Juan Carlos Peralta, de esa agrupación, sostiene que la Ley de Vida Silvestre establece que no se pueden alimentar animales silvestres. Sin embargo, la invasión de estos en vías urbanas no les permite conseguir sus alimentos.

“Con la contaminación de los ríos, la urbanización desmedida y la deforestación, hemos destruido sus hábitats, por lo cual ellos no pueden proveerse su alimentación”, señala Peralta.

¿Qué se debe hacer?

“Se deben de definir nuevas políticas, no solo la ley en que se prohíbe la alimentación porque en las zonas urbanas, ¿qué van a hacer? Se van a morir de hambre los animales. Se debe de establecer políticas a través del Gobierno con las instituciones correspondientes. Primero, empezar a trabajar el tema de la contaminación de los ríos, tenemos que limpiarlos. Tenemos que recuperar la flora que hemos destruido, sembrar árboles autóctonos”, agregó.

Peralta señala que una institución como la UCR, pionera en esos temas, en vez de pasar esa circular debió definir una política para tener condiciones adecuadas y ser un ejemplo para los demás.

“Esta colonia de gatos que vive en la UCR está ahí por varias razones, la irresponsabilidad de la gente que los ha ido a abandonar, en su mayoría estos animales ya están castrados, al menos no hay problemática de cachorros. Ya hay un grupo de personas que se encarga de alimentar y cuidar a estos animales. En vez de prohibir, la Vicerrectoría debería de articular con estos grupos que están alimentando a estos animales para buscar una solución al problema”, acotó.

Finalmente, el experto explicó que los gatos en el campus cumplen una función: cazar ratas y ratones. Si no fuera por ellos, las instalaciones se llenarían de roedores y una serie de plagas.