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Recientemente nuestro país puso a circular una nueva cédula, la sexta en su tipo desde 1925.

Del primer documento de identidad que tuvo nuestro país no hay ejemplares.

Cuenta la historia que fue una boleta que en 1925 entregaba el Registro Cívico a varones inscritos para votar, documento que no se le daba a cualquier.

Aquella cédula no tenía mayor información de la persona por lo cual cualquiera podía usarla.

En 1931 varias normas y reglamentos trasladaron la responsabilidad de emitir aquel documento al Departamento Cedular de Tributación Directa.

Esos documentos incluían la fotografía del portador.

Además de la información que se mantiene hoy en día el documento tenía datos sobre la estatura de la persona, color de piel, ojos, cabello, incluso tamaño de la frente, nariz y si la persona leía, escribía y firmaba.

Ese documento estaría vigente hasta la década de los 40. 

En 1946 con la creación del Tribunal Nacional electoral se le da la potestad exclusiva al Registro Electoral de emitir documentos de identificación.

Fue así que comenzó a circular una libreta que mantenía la información del formato anterior a excepción de las características físicas de la persona.

La información sobre estatura, color de piel, ojos, cabello, tamaño de la frente y nariz dejaron de incluirse.

Ya en la década de los 60 llega a la vida de los costarricenses el formato que por más tiempo estuvo con nosotros.

La cédula plastificada acompañó a los ticos por casi 40 años con algunas ligeras modificaciones a lo largo de ese tiempo.

Ya para el año 98, el documento daría un salto considerable en modernización al incluir un nuevo material en plástico, impreso a color y diferentes elementos de identificación.

91 años de documentos de identidad los cierra esta nueva cédula, que comenzó a entregarse este mes de setiembre.

El TSE recuerda que los documentos anteriores estarán vigentes hasta su vencimiento por lo que no es necesario que su antigua cédula la cambie por la nueva.