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Tres tapires aprovecharon un lodazal para refrescarse la mañana de este jueves en el Parque Nacional Corcovado. 

En las imágenes se pueden apreciar una hembra con su cría y atrás un macho juvenil.

Según explicó César Moraga, guía naturalista de la Península de Osa, los tapires son animales herbívoros que necesitan ambientes muy saludables y grandes extensiones para movilizarse.

Sin embargo, sufren por la fragmentación del bosque y la reducción de su hábitat natural por las carreteras que atraviesan su ecosistema.

Este animal es parte de los 21 tipos de mamíferos que actualmente se encuentran en peligro de extinción en Costa Rica, de las 120 especies en total.

Además de este, el jaguar, la danta, el manatí, los chanchos de monte, la nutria y el mono araña son algunos otros que figuran en esta lamentable lista.

Por otro lado, los efectos asociados con el cambio climático, expansión urbanística y la agricultura que genera la transformación de los ecosistemas, los mamíferos se enfrentan a la cacería inescrupulosa practicada por el ser humano.

El tapir es el animal centroamericano y suramericano más grande, ya que puede llegar a pesar hasta 300 kilogramos.

“Ellos son sumamente importantes en la interacción del bosque debido a que son los encargados de controlar especies de plantas y dispersar semillas”, explicó Moraga.

También, el experto afirmó que, a pesar de no verse muy frecuentemente, son bioindicadores, lo cual señala que en los lugares donde están el ecosistema se encuentra muy saludable.

“A parte de esto, su reproducción es lenta ya que una hembra dura gestando un bebé por 12 meses y acompaña a este por un año más. Esto quiere decir que pueden reproducirse cada 3 años o más dependiendo de la salud de la cría”, comentó César.

Según un estudio de National Geographic, Corcovado está catalogado como el parque nacional más biodiverso del mundo. Esta población puede verse también en el Macizo de la Muerte, Parque Nacional Tortuguero y en el sector de Guanacaste.