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Tres pacientes recuperados de COVID-19 donaron sangre, este viernes, para avanzar en el tratamiento contra la enfermedad. Así lo confirmó el Presidente Ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Román Macaya.

“Hoy se inició la recolección con tres pacientes voluntarios que donaron su sangre y de ahora en adelante los 461 pacientes recuperados que quieran donar lo pueden hacer como un acto solidario con quienes hoy padecen de la enfermedad”, explicó el jerarca.

El plasma convaleciente que será inyectado en personas infectadas sale de pacientes que ya se recuperaron del coronavirus; es decir, que dieron negativo en dos pruebas consecutivas. Tras sacar la sangre,  se separa el plasma que contiene los anticuerpos esenciales para eliminar el virus del cuerpo. Mediante una transfusión, se introduce a un paciente nuevo que está sufriendo la enfermedad.

“Este plasma convaleciente se introducirá en pacientes que deben de cumplir con la condición severa o crítica y con menos de 14 días de hospitalización”, agregó Macaya.

Las personas interesadas en donar deben tener entre 18 y 65 años de edad, sin antecedentes clínicos, condición sana y, en el caso de las mujeres, no estar embarazadas. 

El efecto de las transfusiones se estará valorando para determinar el potencial terapéutico del mismo.

Los pacientes recuperados por COVID-19 que quieran donar lo pueden hacer en el Banco Nacional de Sangre en Zapote, también en los hospitales Calderón Guardia, México y San Juan de Dios, pero primero tendrán que sacar una cita mediante el correo electrónico: [email protected].

Román Macaya también anunció que el Instituto Clodomiro Picado ya comenzó con la inmunización de caballos con proteínas reconbinantes de COVID-19. Básicamente son pedazos del virus (no vivo) que se le inyecta a los equinos para que generen una reacción inmunológica.

Esta técnica se repetirá cinco veces, a lo largo de los próximos dos meses, para luego entrar en una etapa de purificación de anticuerpos que generan los animales.

Tras los dos meses, el Instituto Clodomiro Picado tardará otro mes más para el control de calidad del mismo.

La Caja asegura que con esto el país tiene otro producto, una estrategia diferente, para el desarrollo de terapias nacionales que permitan tratar a pacientes con COVID-19 y que estará disponible en aproximadamente tres meses.