Súper bacterias resistentes a doce antibióticos: ¿quiénes corren mayor riesgo en Costa Rica?
Una especialista del Inciensa explica quiénes corren mayor riesgo y por qué el uso inadecuado de antibióticos agrava una crisis global de salud pública.
Las llamadas bacterias multirresistentes —conocidas popularmente como “superbacterias”—representan una preocupación real y creciente en materia de salud pública. Se trata de microorganismos que no pueden ser eliminados por diferentes grupos de antibióticos debido a su resistencia, lo que reduce las opciones de tratamiento y complica significativamente la atención médica.
El tema cobró particular relevancia en semanas recientes, cuando un estudio conjunto entre la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Nacional (UNA), en colaboración con otros entes científicos, detectó bacterias con estas características en las aguas del río Virilla, uno de los cuerpos de agua más importantes de la meseta central. Los hallazgos evidenciaron
microorganismos resistentes a hasta doce antibióticos distintos
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Pero, ¿quiénes tienen mayor riesgo de contraer este tipo de infecciones? La respuesta no apunta a un único grupo, sino a diversas condiciones que incrementan la vulnerabilidad.“En general hablamos más de personas vulnerables (…) y eso puede depender, por ejemplo, por la edad, adultos mayores o los que son niños, dependiendo del tipo de infección”, explicó.
Esto se relaciona con la capacidad del organismo para enfrentar infecciones, aunque la experta aclara que no es un factor exclusivo de las bacterias resistentes.
El riesgo también está vinculado a conductas específicas. Jiménez señala que ciertas prácticas pueden aumentar la exposición a bacterias resistentes.
“Hoy en día se habla de bacterias con extrema resistencia en algunos agentes que causan infecciones de transmisión sexual (…) dependiendo de las prácticas que utilicen en estos casos”, indicó.
En ese sentido, la vulnerabilidad está ligada al contexto en el que se expone a estos microorganismos.
Uno de los aspectos más relevantes es que estas bacterias ya no están limitadas al entorno hospitalario. También pueden encontrarse en el ambiente y en la comunidad, tal como lo documentó el estudio del Virilla. Esto implica que, en determinadas condiciones, cualquier persona podría quedar expuesta si en su entorno circulan microorganismos con altos niveles de resistencia, independientemente de su sistema inmunológico.
Aunque suele asumirse que solo las personas con defensas bajas están en riesgo, la especialista desmiente esa idea.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó desde el inicio de esta década sobre el aumento en la incidencia de patógenos multirresistentes, especialmente en el sudeste asiático, y proyectó que para 2050 podrían registrarse hasta 10 millones de muertes vinculadas a este fenómeno.“La capacidad inmunológica podría ser un factor en una infección con bacterias sensibles o también bacterias resistentes, entonces más bien va a depender un poco de lo que tenemos en el ambiente”, explicó.
La situación en Costa Rica no es ajena a esta tendencia global.
“En Costa Rica hemos detectado bacterias con multirresistencia y hasta lo que se le denomina extrema resistencia (…) cuando tenemos una o dos posibilidades de tratamiento”, señaló Jiménez.
Ante este escenario, la especialista insiste en que la responsabilidad es compartida. El uso adecuado de antibióticos es fundamental para frenar la resistencia.
“Los antimicrobianos se necesitan para salvar vidas, pero tenemos que usarlos de la forma adecuada para cuidarlos”, indicó.
Además, recalcó que no se trata solo del personal de salud: “Toda la sociedad, todas las personas, somos responsables en este tema”.
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