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Funcionarios del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) visitaron una bodega en el cementerio obrero donde el sábado anterior dos perras se quemaron tras ser rociadas con canfín. 

La inspección tenía como fin recolectar pruebas y testimonios para esclarecer cómo sucedieron los hechos, ya que se abrió una investigación de oficio.

La administración del cementerio informó que el trabajador sospechoso de haber quemado a las perras no se presentó a trabajar este martes, sin embargo, llamó para anunciar su renuncia.

Algunos testigos señalan al trabajador como responsable pero otros indican que el fuego que le provocó la muerte a unas de las perras inició de forma accidental.

Según Senasa, los otros perros que viven en el cementerio podrán continuar ahí debido a que no existe ningún riesgo.

La otra perra que resultó quemada en un 40% del cuerpo continúa en tratamiento.

Este caso fue denunciado por  la Organización Rescate Animal.