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El discurso eufórico del presidente Carlos Alvarado de este jueves en la celebración de la Anexión del Partido de Nicoya levantó muchas críticas.

Con gritos que clamaban: ¡fuera, fuera presidente! los manifestantes abuchearon a Alvarado, situación a la que él reaccionó elevando su voz y gesticulando con fuerza.

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Teletica.com le consultó a cinco especialistas en comunicación y analistas políticos sobre la forma de expresarse para saber si cometió un error o no al hacerlo.

Gustavo Araya, analista político

Para Araya la fuerte manifestación de los sindicatos, es un punto que el equipo de inteligencia y comunicación tuvo que haber considerado, pero no fue así. Por lo que les faltó planeación estratégica.

“Me llamó la atención que el presidente no estuviera advertido de que algo malo iba a pasar y que por lo tanto guardara la compostura”, manifestó.

Según explica el analista, el mandatario no se debe enojar porque entonces cae en la trampa de los opositores, de quienes prepararon el escenario para que se desesperara.

Cuando Óscar Ulloa, periodista de Repretel  le preguntó por qué se exalto tanto, el presidente le responde “Creo que es que todavía no había almorzado y tenía un poco de hambre”.

Araya considera que esas declaraciones son inaceptables, porque queda peor todavía, porque se puede enojar, pero tiene que decir sus razones para que exista trasparencia y comunicación.

“Cayó en una trampa y la empeoró, el mismo colaboró al no dar una explicación seria de porque se enoja. En comunicación y política siempre decimos que la forma puede opacar al fondo y eso fue lo que ocurrió en el discurso”, finalizó Araya.

Carlos Sandoval, sociólogo

El sociólogo Sandoval considera que indiferentemente de que haya sido correcto o no, el presidente mostró su lado humano, consecuencia de las tensiones que ha tenido en este primer año de Gobierno.

“El presidente es una persona como cualquier otra, el mostró lo que a todos nos pasa. Más que equivocarse se exaltó”, comentó.

Sandoval agregó que la exaltación que hizo puede ser interpretada como una llamada de atención a la sociedad en el sentido de que nos deberíamos de enfocar en los temas de fondo y no en seguir saliéndonos por las tangentes.

Harold Hütt, académico de la escuela de Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica

Para Hütt el discurso de este jueves fue una situación muy específica donde Alvarado se sintió violentado por los abucheos y reaccionó de una manera bastante humana en la que intentó imponer su voz sobre los manifestantes.

“La situación no ameritaría hacer una valoración que pueda desmeritar su gestión, fue una cuestión de una coyuntura del momento”, acotó.

El académico de la UCR considera que ese momento de calor no amerita un sobredimensionamiento, no se debería de atribuirle una intención secundaria.

Iván Barrantes, analista político

“El presidente definitivamente perdió el control, yo me imagino que él ha estado muy presionado por análisis públicos que no le dan buenos resultados, con tasas de rechazo muy altas y mala calificación”, así se expresó Barrantes sobre la actitud del presidente.

El analista explica que Alvarado siempre se ha caracterizado por ser excesivamente pasivo y cálido y que esa presión ejercida inteligentemente por el movimiento sindical lo hizo explotar.

"Hay una falta de liderazgo y de credibilidad de parte del Gobierno y así es percibido por la gente. No están manejando la situación y es por el ambiente que la misma mala gestión ha propiciado”, dijo Barrantes.

Además, agregó que -la forma mata el fondo-, esa exaltación final, que no es propia de él, era una competencia de quien grita más, por lo que no se vio bien.

Pablo Barahona, analista político

En cuanto al plano personal Barahona considera que el presidente mostró que es un ser humano más allá de la embestidura que lo cubre.

Sin embargo, el discurso del jueves fue un intento de mostrarse políticamente fuerte y no débil y contenido como se ha visto en su mandato. 

“El presidente tiene de cuando en cuando el derecho a enojarse, lo que se le puede criticar es que no acompañó esa bravura con un discurso de fondo. No solo se trata de mostrarse enérgico y valiente, sino acompañar los gestos con las palabras”, finalizó el analista.