Sanción a Mariano Torres no es la primera de esa gravedad que se aplica en el país
En 2015 se sancionó a Jeffrey Montoya con seis meses por supuestamente agredir a un árbitro, mientras que en 2008 un dirigente de Liberia Mía recibió el mismo castigo por intento de soborno
La sanción de seis meses impuesta este miércoles al volante de Saprissa Mariano Torres es una de las más drásticas que se ha visto en el fútbol nacional, pero no es la primera que comparte esa pena.
En 2015 la Unafut le impuso al jugador de Pérez Zeledón, Jeffrey Montoya, una sanción de seis meses por supuestamente agredir al central Allen Quirós en un choque frente a Limón F. C.; sin embargo, luego de una apelación por parte del equipo sureño y una posterior investigación, se determinó que no hubo intención por parte del jugador y por lo tanto se desestimó el castigo.
Siete años antes, en 2008, el entonces gerente del extinto Liberia Mía, Cristian González, fue también sancionado con seis meses de inactividad debido a un intento de soborno contra el ya retirado árbitro Vinicio Mena.
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En aquella oportunidad, Mena denunció luego de un partido entre Liberia Mía y el también desaparecido Brujas F. C. que González se le acercó y le ofreció $1.000 por hacer que su equipo ganara el juego, más otros $500 por cada jugador hechicero que expulsara, según publicó en ese momento el diario La Nación.
Mena, quien también fue suspendido un mes por no utilizar los canales adecuados para presentar esa denuncia, sostuvo su posición aún ante la negación de González. Al final la Unafut determinó que no existían pruebas contundentes para llevar a cabo la sanción; sin embargo, la Fedefútbol no avaló esa posición y decidió castigar al dirigente.
Otros casos
En 2011 un partido entre Herediano y Alajuelense acabó en una pelea callejera entre los delanteros Jorge Barbosa y Jonathan McDonald. El resultado fue 13 partidos de sanción para cada uno, aunque al final solo cumplieron ocho cada uno.
Dos años después, en 2013, al entonces delantero de Alajuelense Alejandro Alpízar se le castigó con seis partidos por insultar al central Wálter Quesada al término de un clásico ante Saprissa.
En 2003 también se vivió uno de los casos más insólitos que se recuerdan en el fútbol costarricense. Un choque entre Cartaginés y Alajuelense terminó con cinco expulsados en el bando brumoso además de Alexandre Guimaraes, quien fungía como técnico blanquiazul.
En las tomas se puede observar cómo el brumoso Sandro Alfaro empujó al central Henry Bejarano y lo hace caer. Si bien Bejarano reportó la acción como una agresión en su contra, la Unafut determinó que se trató de un empujón y no un golpe, por lo tanto el castigo original solicitado de 22 partidos se quedó en solo cuatro.
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También con cuatro partidos se suspendió al portero Alfonso Quesada en la final del Torneo de Verano 2014 disputada entre Alajuelense y Saprissa.
Esa vez, en medio del festejo morado, aficionados invadieron el terreno de juego y las cámaras captaron cómo el entonces guardameta erizo pateaba a uno de estos en el suelo.
Finalmente en diciembre anterior el juvenil de Saprissa, Malik Rodríguez, resultó expulsado en la final de Alto Rendimiento ante Cartaginés por golpear en la cara a un árbitro. Rodríguez recibió solo seis juegos de suspensión.
En ese choque también resultó sancionado con tres juegos Randy Chirino, quien insultó a un línea.


