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“En la noche mi esposa me hizo la propuesta: ¿por qué no hacemos algo bueno?”, así fue cómo empezó el acto bondadoso de una familia que decidió regalar pizzas a los familiares de los pacientes en emergencias del Hospital San Juan de Dios este viernes a medianoche. 

Una fotografía de Luis Ríos, dueño de Artesanos Pizza en Alajuelita, se hizo viral en Facebook luego de que una de las beneficiadas le agradeciera por su acto en una publicación.

Pasar por una situación similar fue lo que motivó a la familia Ríos a realizar este buen acto.

“Mi esposa tuvo piedras en la vesícula, fue operada principios de año en el hospital San Juan de Dios. Nosotros sabemos lo que es amanecer en un hospital con frío y hambre, y no porque no ando plata en la bolsa sino porque ya a esas horas no tenes donde comprar nada”, explicó Ríos.

La intención de Ríos es “devolver un poquito a la sociedad lo que nos ha dado, para que la gente crea más en la gente”.

Además, el pizzero asegura que nunca se hizo con la intención de viralizar el restaurante. Lo tomó por inesperado las más de 30.000 reacciones que tiene el post de Facebook.

“Se hizo trending y la idea no era esa, la idea era nada más hacer algo bueno y bonito y también enseñarles a nuestras dos hijas, una de ocho y tres años que hay que hacer cosas buenas de vez en cuando”, comentó.

Luis le contó a Teletica.com que estaba en shock cuando se dio cuenta porque no sabía de la existencia de la foto.

Se dio cuenta esta mañana cuando su esposa le dijo “vea lo que pasó” y le enseñó los miles de comentarios y veces compartidas.

Además, agregó que los acompañó su hija mayor, quien estaba ‘feliz de la vida’ y le gustó el acto.

El dueño de Artesanos Pizza llegó con su familia primero al Hospital de Nacional Niños, ahí dejaron una pizza en emergencias, para después llegar al Hospital San Juan de Dios donde regalaron tres pizzas más. 

La comida alcanzó para todos los presentes, hasta los guardas se alimentaron y a todos les gustó mucho el sabor de la pizza.

“La gente gracias a Dios confió de que era gratis y que era la buena obra, no era para cobrar. Ni tan siquiera se dijo nombre de la pizzería, no me presenté no dije nombre, simplemente llegué y dije -Buenas noches, resulta que tengo una pizzería y vengo a compartir un poquito con ustedes para que la espera se le haga menos engorrosa y fea, yo sé que es feo esperar aquí porque he pasado noches aquí-, y pues la gente confío en mí y salió”, finalizó el hombre feliz por su acción.