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Los oficiales de la Fuerza Pública, en conjunto con Policía de Fronteras y Migración, refuerzan la vigilancia en Peñas Blancas, zona norte del país, por ser uno de los lugares más utilizados por los nicaragüenses cuando ingresan de manera ilegal a Costa Rica.

Desde hace varias semanas, los recorridos en esta zona son constantes, pero ahora mucho más debido a la transmisión comunitaria de COVID-19 en Nicaragua.

Así lo anunció esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) que colocó a Nicaragua en Fase 4 por COVID-19, la etapa más difícil para controlar el coronavirus.

“Desde que se inició el posicionamiento de los policías el flujo de personas ha disminuido poco a poco, nosotros realizamos recorridos en la línea fronteriza para minimizar los pasos de los inmigrantes nicaragüenses que vienen escapando del virus en su país”, dijo Rodrigo Alfaro, director regional de Fuerza Pública en Guanacaste.

En esta zona del país varias organizaciones ayudan a cruzar hacia Costa Rica, no solo a nicaragüenses, sino también a haitianos y cubanos que van con destino a los Estados Unidos.  

“Realizamos trabajos con otros cuerpos policiales y unidades de investigación por el tráfico ilícito de personas con motivo del cierre de fronteras ante la emergencia sanitaria. Tenemos identificadas viviendas y grupos que se dedican a ingresar personas de manera ilegal”, agrega Alfaro.

Este jueves por la mañana se detuvo un taxi tipo pick up, el cual transportaba a cuatro hombres nicaragüenses con documentos de refugio en Costa Rica. Los oficiales consultaron a Migración sobre su estatus y se constató que ingresaron de forma ilegal, ya que no hicieron el trámite respectivo; quedaron a la orden de Migración para su rechazo inmediato.

Ayer, el Ministro de Salud, Daniel Salas, aseguró que la OMS detectó una transmisión comunitaria en Nicaragua, por lo que el blindaje de las fronteras costarricenses es fundamental para evitar un contagio masivo de personas.