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A la chanchita Daniela la conocimos en junio anterior, cuando un grupo de porcicultores se la regaló al presidente Luis Guillermo Solís.

La idea era que se convirtiera en la mascota presidencial, pero al día de hoy esto sigue siendo una promesa.

Daniela ya pesa 55 kilos y come tanto que tuvieron que separarla del resto de los chanchos.

Es la chineada de la finca, pero eso no significa que a más de uno se le haga agua la boca. Y ahora que se acerca la época navideña para muchos es inevitable imaginársela convertida en chicharrones.

El porcicultor Arnoldo Zúñiga dice que mientras la cerdita sea su responsabilidad eso no ocurrirá. Otra que se opone a convertir a Daniela en chicharrones es Valeria, la nieta de don Arnoldo.

Incluso sus compañeros de escuela le preguntan si podrán saborearla este fin de año.

Todo parece indicar que Daniela seguirá siendo la mascota consentida de esta finca y que al menos ella está salvada de convertirse en un manjar navideño.