¿Qué pasa en Costa Rica con las mascotas heridas en un choque? Esto dicen expertos
Un accidente dejó grave a su perro y ahora un joven costarricense enfrenta una dura realidad: “¿Quién los protege?”.
¿Qué ocurre cuando una mascota viaja dentro de un vehículo y resulta herida en un accidente de tránsito? ¿Quién debe asumir los gastos veterinarios si el choque fue provocado por otro conductor y este se niega a hacerse responsable? Estas son algunas de las preguntas que surgieron a raíz del caso de Gaddiel Garro, un joven que expuso en redes sociales la situación que enfrenta luego de sufrir una fuerte colisión en San Isidro de Heredia.
Según relató Garro, el otro vehículo habría impactado fuertemente su carro y, de acuerdo con su versión, el conductor responsable se encontraba bajo los efectos del alcohol. Mientras él sufrió lesiones leves, sus perros Horacio y Mateo resultaron gravemente afectados.
El caso de Mateo es el más delicado. Garro aseguró que el animal perdió la movilidad de sus patas y que no puede orinar ni defecar por sí mismo, por lo que ha requerido atención veterinaria, exámenes médicos y hospitalización.
“¿Quién los protege?”
Más allá del impacto emocional y económico, Garro asegura que se encontró con una situación que considera preocupante al intentar conocer qué protección legal existe para sus mascotas.
El joven relató que consultó en el juzgado qué mecanismos podían proteger a Mateo y recibió como respuesta que no existía una disposición específica que lo amparara en ese tipo de situación.
“Si mis dos perros se hubieran muerto en el choque, me queda el dolor nada más. Así están las leyes en Costa Rica. ¿Quién los protege?”, cuestionó Garro en su cuenta de Instagram.
El joven también explicó que para él sus perros forman parte de su familia y manifestó su preocupación por los elevados costos que debe asumir como consecuencia de las lesiones sufridas por uno de ellos.
¿Qué dice el abogado?
Ante la situación, William Anderson, abogado de la Comisión de Derecho de Tránsito, explicó a Teletica.com que existen diferentes aspectos legales que deben analizarse cuando se trasladan animales en vehículos.
Anderson señaló que actualmente existe una serie de disposiciones relacionadas con el transporte de animales, pero sostuvo que la legislación costarricense no contempla de manera específica y suficiente este tipo de situaciones, particularmente cuando una mascota resulta lesionada en un accidente de tránsito.
El abogado también indicó que en el país no existe actualmente una aseguradora que ofrezca un seguro específico que cubra a las mascotas ante este tipo de accidentes.
Los productos disponibles para animales están orientados principalmente a servicios como descuentos o precios preferenciales en veterinarias, así como beneficios relacionados con alimentos y accesorios.
¿Se puede llevar una mascota dentro del carro?
Uno de los puntos que genera dudas es si existe una regulación específica que permita el traslado de mascotas dentro de vehículos particulares.
Anderson explicó que se trata de una realidad que ha adquirido mayor presencia en el país y que la normativa vigente no regula de forma específica el transporte de animales de compañía en vehículos como lo haría una legislación especializada.
El abogado recordó que existen dispositivos como transportadoras y sujetadores para mantener a los animales seguros durante los desplazamientos, pero consideró necesario actualizar la normativa para atender estas situaciones.
De hecho, adelantó que desde la Comisión de Derecho de Tránsito están proponiendo una reforma legal relacionada con este tema, la cual, según indicó, será presentada públicamente próximamente.
Si el otro conductor tuvo la culpa, ¿puede reclamar los gastos?
Por su parte, Juan Carlos Peralta, presidente de la Asociación Frente por la Vida, señaló a este medio que cuando otro conductor es responsable de un accidente, existe la posibilidad de acudir a la vía civil para reclamar los daños ocasionados.
Peralta explicó que, si se logra establecer la responsabilidad del otro conductor, se podría solicitar judicialmente el resarcimiento de los perjuicios ocasionados como consecuencia del accidente.
Esto incluiría, según su explicación, los daños sufridos por el vehículo y también los gastos relacionados con los animales afectados.
“Esta persona es responsable civilmente de resarcirle todos los daños ocasionados a él, por supuesto, tanto al vehículo, pero también por la parte de los animalitos, por la vía civil”, manifestó Peralta.
El representante de la Asociación Frente por la Vida enfatizó que, en un caso de estas características, la vía civil sería el mecanismo para intentar obtener una compensación económica por los gastos y daños ocasionados.
Un problema que también puede ocurrir con otros animales
Peralta utilizó, además, otro escenario para explicar cómo se aborda actualmente la responsabilidad por daños relacionados con animales. Puso como ejemplo los accidentes provocados por ganado, caballos u otros animales que se encuentren en la vía pública.
En estos casos, explicó, si un vehículo colisiona con un animal y resulta con daños, el propietario del animal podría eventualmente enfrentar una reclamación por la vía civil, dependiendo de las circunstancias y de la responsabilidad que se logre establecer.
El defensor de los animales recordó que el Código Civil costarricense contempla a los animales dentro de la categoría jurídica de los llamados “semovientes”, una denominación que, reconoció, genera rechazo entre organizaciones y defensores de los animales.
Un vacío que genera gastos y preocupación
El caso de Gaddiel Garro pone sobre la mesa una pregunta que cada vez puede resultar más frecuente: ¿qué ocurre con los animales de compañía cuando son víctimas de un accidente de tránsito?
Mientras las mascotas forman parte de la vida cotidiana de muchas familias y son trasladadas con frecuencia en vehículos particulares, los entrevistados consideran que la legislación debe avanzar para establecer reglas más claras sobre su transporte, protección y eventual reparación de daños.
Por ahora, quienes enfrenten una situación similar deberán analizar las circunstancias específicas del accidente y las responsabilidades que puedan determinarse, incluyendo la posibilidad de acudir a la vía civil para reclamar los daños y gastos que correspondan.
Anderson tocó otro punto delicado e importante: transportar animales dentro del vehículo en los regazos del conductor está prohibido por ley; tal vez este no fue el caso de Gaddiel, pero si un conductor es sorprendido por un oficial, puede acarrear una multa de ₡123.000.
De hecho, un nuevo proyecto de ley (expediente 25.646) propone regular de forma estricta el transporte de animales, como prohibir mascotas en los asientos delanteros o sobre el regazo de cualquier pasajero, no solo el chofer.
El caso también abre el debate sobre la necesidad de contar con seguros específicos para mascotas que contemplen accidentes de tránsito; de momento, al menos en Costa Rica, no hay aseguradoras que los ofrezcan.
También es importante una normativa que defina con mayor claridad las obligaciones de los conductores y los mecanismos de protección para los animales.

