¿Qué pasa con los animales de criaderos decomisados por Senasa?
El Servicio Nacional de Salud Animal explica cómo recibe las denuncias y cuáles son las señales de alerta de que puede estar negociando comprarle una mascota a un criadero ilegal.
Los criaderos ilegales de perros y gatos representan una problemática para el bienestar animal en Costa Rica. Las condiciones inadecuadas, la reproducción sin control y la falta de atención veterinaria pueden provocar enfermedades, sufrimiento y hasta la muerte de las mascotas.
Ante estas situaciones, el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) recibe denuncias e inspecciona los establecimientos para verificar el cumplimiento de la normativa.
Cuando se detectan irregularidades que ameritan una intervención, los animales pueden ser decomisados y pasan por un proceso de valoración médica para determinar qué cuidados necesitan y cuándo pueden ser dados en adopción.
Liliana Céspedes Guevara, coordinadora nacional del Programa de Bienestar Animal de Senasa, explicó a Teletica.com cómo funciona este procedimiento y qué ocurre con los perros y gatos después del decomiso.
¿Cómo interviene Senasa en un criadero?
El proceso puede comenzar con una denuncia de una persona que sospecha de irregularidades en un criadero.
Los reportes pueden presentarse de forma anónima o con los datos de quien denuncia. Senasa mantiene la confidencialidad de esa información.
Las alertas pueden surgir por distintas razones. Algunas personas observan animales enfermos o en malas condiciones físicas. Otras detectan situaciones sospechosas durante la compra de una mascota, como la negativa del vendedor a mostrar las instalaciones o permitir que conozcan a los padres del cachorro.
También existen casos en los que los compradores adquieren un perro o un gato que enferma gravemente poco después de llegar a su nuevo hogar.
Céspedes explicó que Senasa recibe este tipo de reportes y utiliza la información para conocer posibles irregularidades relacionadas con la reproducción y comercialización de animales.
La regulación de esta actividad también cambió con el Decreto Ejecutivo 45344, cuya vigencia comenzó en julio de 2026. Esta normativa establece disposiciones específicas para los criaderos de perros y gatos y busca atender vacíos identificados en la regulación anterior.
La especialista aclaró que estar inscrito en Senasa no significa que un criadero cumpla permanentemente con todos los requisitos. La institución debe realizar visitas e inspecciones para verificar las condiciones de los animales y el cumplimiento de las disposiciones sobre bienestar animal.
Entre los problemas identificados figuran animales con bajo peso, enfermedades sin tratamiento, falta de atención veterinaria periódica y reproducción sin un control adecuado. También se han encontrado casos de animales gestantes a edades avanzadas y ejemplares con lesiones graves.
¿Qué pasa con los animales después del decomiso?
Una vez que los animales quedan bajo atención de Senasa, comienza un proceso de evaluación veterinaria. El personal elabora un dictamen para determinar el estado general de cada perro o gato y definir los pasos necesarios para su recuperación.
Según explicó Céspedes, los exámenes pueden incluir pruebas de laboratorio, análisis de sangre, radiografías y ultrasonidos. Los resultados permiten establecer si el animal necesita medicamentos, tratamientos específicos, rehabilitación u otras intervenciones.
Los casos varían según las condiciones en las que llega cada mascota. Algunos animales pueden avanzar hacia la esterilización y la adopción, mientras que otros necesitan permanecer bajo tratamiento hasta que su estado de salud lo permita.
“Dependiendo de todo lo que nos dé ese examen médico, es que nosotros empezamos a tomar decisiones”, explicó la veterinaria.
Entre los padecimientos detectados en animales decomisados figuran parvovirus, giardia, dermatofitosis, ácaros y otras infecciones. Además de afectar a los propios animales, algunas de estas enfermedades pueden transmitirse a las personas.
"La presencia de enfermedades zoonóticas representa un riesgo adicional cuando los perros y gatos se mantienen en condiciones inadecuadas y se comercializan sin recibir la atención veterinaria necesaria", agregó la especialista.
Por esa razón, la recuperación no depende únicamente de que el animal mejore físicamente. El equipo veterinario también debe determinar si necesita nuevos exámenes o tratamientos antes de considerar que está listo para encontrar una familia.
¿Cómo llegan los animales a la adopción?
Cuando un perro o un gato se encuentra en condiciones adecuadas de salud, puede avanzar hacia la esterilización y el proceso de adopción.
Senasa también coordina con asociaciones y organizaciones que colaboran en el cuidado de los animales y en la búsqueda de hogares responsables. Estas entidades cumplen un papel importante, especialmente cuando los animales necesitan atención prolongada.
Sin embargo, no todos encuentran una familia rápidamente. Céspedes señaló que los perros adultos y de gran tamaño pueden enfrentar mayores dificultades para ser adoptados.
También existen animales con problemas de socialización, relacionados en algunos casos con la negligencia y las condiciones que enfrentaron antes del decomiso. Algunos necesitan hogares donde puedan vivir sin otros animales.
La veterinaria mencionó el caso de una perrita que llevaba dos años esperando una familia. También señaló que otros perros, como un pastor alemán y un husky, necesitan encontrar hogares adecuados para sus características.
La institución procura proteger a los animales y a las personas que colaboran con estos procesos. Según Céspedes, algunas personas han recibido amenazas o presiones relacionadas con los decomisos. Por eso, Senasa recomienda manejar con cautela la información sobre la ubicación de los animales y de quienes los tienen bajo resguardo.
La especialista explicó que, cuando finaliza el proceso administrativo correspondiente y los animales cumplen las condiciones necesarias, pueden avanzar hacia la adopción.
¿Qué recomienda Senasa antes de comprar una mascota?
La institución recomienda considerar la adopción de perros y gatos que esperan una familia en refugios y organizaciones de bienestar animal.
Si una persona decide comprar una mascota, Céspedes aconseja visitar el criadero, verificar las condiciones de las instalaciones y conocer a los padres del animal. También recomienda solicitar información sobre la raza, sus necesidades, los cuidados específicos y las atenciones veterinarias que requiere.
La especialista recordó que la compra debe realizarse directamente en un criadero o por medio de clínicas veterinarias, según lo indicado durante la entrevista.
Además, advirtió sobre los establecimientos que ocultan su ubicación, impiden conocer las condiciones en las que mantienen a los animales o se enfocan únicamente en concretar una venta.
La decisión de incorporar una mascota a la familia debe considerar el tiempo, los recursos económicos y las condiciones necesarias para garantizar su bienestar.
Senasa insiste en que la apariencia o la raza no deberían ser los únicos criterios para elegir un animal. También es importante valorar sus necesidades y las posibilidades reales de atenderlas durante toda su vida.
La adopción responsable representa una alternativa para dar una segunda oportunidad a los perros y gatos que han sufrido negligencia o maltrato. Para muchos de estos animales, encontrar un hogar adecuado es el último paso de un proceso que comienza con el rescate y puede requerir meses de recuperación.
