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Las llamadas "pruebas rápidas" para detectar el COVID-19 estarían disponibles en todos los centros de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en unos dos meses. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima la entrega en un plazo de cuatro a seis semanas tras recibir la orden de compra por parte de la institución. Actualmente, están en ese proceso y, en los próximos días, la Caja estaría pagando por adelantado medio millón de dólares.

Con esa inversión, recibirá pruebas para la detección de antígenos, que utilizan la técnica de inmunocromatografía. En palabras sencillas, son similares a los test de embarazo: se le hace un hisopado al paciente y el resultado está listo en no más de 30 minutos. 

A pesar de esas ventajas, las "pruebas rápidas" tienen muchas limitaciones. 

"Solo se puede hacer a pacientes que cumplan definición de caso de sospechoso, con síntomas, que estén entre el día uno y cinco de evolución desde el inicio de los síntomas, porque si no la probabilidad de falso negativo aumenta", explicó la doctora Angie Cervantes, asesora de Laboratorio de la Estrategia COVID-19. 

Si el paciente recibe un resultado positivo, es definitivo; pero si el resultado es negativo, es necesario realizar la prueba diagnóstica PCR; precisamente para descartar falsos negativos.

Si en algunos casos implican doble trabajo, ¿por qué razón las usarán en los hospitales públicos? 

"Lo que ayuda es a aumentar la capacidad de testeo, la rapidez y la oportunidad, lo estamos introduciendo para ver si puede ayudar, pero tiene que usarse con mucho cuidado porque genera muchos falsos negativos", explicó la doctora a Teletica.com.

Sobre las pruebas diagnósticas PCR, la Caja no reporta rezagos en este momento. Cervantes aseguró que las muestras se procesan el mismo día que llegan e, incluso, tienen "capacidad ociosa".