14 de junio de 2015, 12:56 PM

Un profesor de religión dejó atrás las aulas para cumplir su sueño de convertirse en bombero por un día.

Sus días pasan entre estudiantes y clases de religión, pero este sábado empezó muy diferente para don Carlos Sosa.

Él al igual que muchos niños soñaba con ser bombero, y gracias a un concurso de esta institución se convirtió en realidad.

Su familia siguió muy de cerca su día como bombero, tanto así que se contagiaron del espíritu y terminaron ayudándolo en sus tareas.

Pero si algo le quedó claro a don Carlos es que ser bombero no es nada fácil, en menos de 24 horas tuvo que rescatar un paciente atrapado en un vehículo, dar primeros auxilios y por supuesto apagar incendios.

Eso sin dejar de lado la difícil tarea de correr de un lado a otro con el pesado traje que caracteriza a estos héroes.

A pesar de las diferencias entre las dos profesiones, don Carlos asegura que tienen algo en común.

A don Carlos le quedó muy claro que los bomberos además de héroes, son trabajadores incansables que arriesgan su propia vida para servir a los demás.