Problema cardiaco saca a Anthony Vargas del fútbol profesional
Al portero belemita se le detectó una miocardiopatía hipertrófica, un mal congénito similar al que alejó de las canchas a Juan Bautista Esquivel en 2006
El portero belemita Anthony Vargas deberá retirarse del fútbol profesional debido a que padece una miocardiopatía hipertrófica, un mal cardiaco muy similar al que sacó de las canchas a Juan Bautista Esquivel en 2006.
A Vargas, de 23 años, se le detectó un aumento anómalo en el grosor de las paredes del músculo cardiaco, un problema que aumenta en cerca de 5% el riesgo de sufrir una muerte súbita.
“Como cuerpo médico del equipo y apoyado en los especialistas consultados le estamos aconsejando a Anthony que no continúe con la práctica del fútbol a nivel profesional. Es una decisión difícil pero aquí hay que tener claro que por encima de todo está la vida humana”, aseguró el médico belemita Jeffrey Jácamo.
El especialista explicó que al guardameta se le detectó la anomalía durante un electrocardiograma que se le practicó en la pretemporada. A partir de ahí se le realizó una prueba de esfuerzo y un ecocardiograma, siendo este último el que confirmó el diagnóstico.
“Como atletas de alto rendimiento la posibilidad de que continúe un aumento muy progresivo de las paredes es muy alta, si eso continúa puede obstruir el flujo sanguíneo normal y derivar en una arritmia y un paro cardiaco”, añadió el galeno.
Golpe
Vargas, quien estuvo presente mientras el médico le comunicó a los medios el parte oficial sobre su condición, aseguró estar agradecido por el diagnóstico tempranero, pero no ocultó que fue muy duro recibir la noticia.
“Tengo que darle las gracias al club primero y reconocer que es un alivio muy grande que me hayan detectado esto a tiempo, ahorita estoy en una etapa donde me siento tranquilo por el apoyo que me ha dado el grupo y mi familia, pero vamos a ver qué pasa.
“No puedo negar que en el momento que me lo dijeron fue un impacto muy fuerte, que me costó asumirlo porque el fútbol es mi vida y mi pasión, pero ahora toca replantearse algunas cosas, valorar proyectos y tomar decisiones”, afirmó el joven portero.
Según Vargas a lo largo de su carrera nunca sintió dolor o ninguna molestia, por lo que el diagnóstico lo tomó por sorpresa.
“Nunca tuve dolencias, en todos los exámenes nunca salió nada, así que la verdad sí me toma por sorpresa. Me duele porque esto es lo que siempre he hecho y de lo que he vivido todo este tiempo, pero ahora me toca acostumbrarme a lo que viene”, finalizó.
Según los médicos el portero puede llevar una vida normal con un tratamiento y control adecuados, la única restricción serán los ejercicios de alto impacto o las exigencias muy prolongadas.



