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Una cafetería en barrio chino gana popularidad porque el servicio lo brindan personas sordas. Es un lugar totalmente inclusivo donde usted puede aprender y degustar un buen café.

La cafetería Inclúyeme se ubica al costado sur de la iglesia La Soledad en el corazón del barrio chino.

Su propietario es Jonathan, un joven con discapacidad auditiva cuyo sueño era tener un espacio inclusivo.  

Este joven emprendedor quiso romper todos los esquemas.

Sus colaboradoras tienen discapacidad auditiva y pronto contratará a una persona con síndrome de Down.

Los proveedores de repostería también son personas con discapacidad.

Aunque el personal posee una discapacidad no existen barreras en la comunicación.

Ellos pueden leer los labios de sus clientes para saber lo que desean o bien utilizan la lengua en señas.

También cuentan con un menú en el sistema de escritura y lectura braille.

La decoración, los muebles y el espacio en general busca que las personas aprendan y compartan.

Esta es la primera cafetería 100% inclusiva del país.