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Dentro de microondas, inodoros, camas y otros objetos, los privados de libertad logran esconder celulares.

Si ellos son ingeniosos a la hora de ocultarlos, los oficiales penitenciarios deben tener una pericia aún más grande para hallarlos.

Conversamos con Wilman Pérez, director del CAI Jorge Arturo Montero (La Reforma), para que nos ampliara sobre este tema, al tener 33 años en esta área.

¿Cómo desarrollan esa pericia?

“El personal tiene una capacitación en sitio, se les da una inducción para hacerlo y hay normativa que nos regula el procedimiento. Enseñan cómo hacer la revisión de los espacios y la revisión corporal. Después viene la malicia e iniciativa que tiene la persona que hace la revisión. Una persona que tiene tantos años de hacerlo ya tiene la intuición de dónde encontrar lo que se busca”, comentó Pérez.

Los oficiales con mucha experiencia enseñan a los nuevos dónde se podrían encontrar estos objetos. Además, se ha realizado una competencia muy sana entre los policías a la hora de inspeccionar los módulos. El que recoge más o realiza mejor su trabajo, tendrá un incentivo por escrito.

La Policía Penitenciaria hace inspecciones dirigidas (se sabe dónde buscar), pero en ocasiones no hay espacios definidos. "Hay revisiones generales que es cuando se entra al módulo, en todos los dormitorios, y hay otras que se hacen específicamente en otros espacios", dijo el funcionario. 

Los agentes han hallado en el interior de los dormitorios celulares escondidos en la tubería de los inodoros, en los techos de perlin, en la tapa del microondas, en las aguas residuales de las pilas, entre otros.

Los presos ingresan estos aparatos utilizando drones, palomas, gatos, visitantes (en estos momentos están suspendidas las visitas), y hasta por medio de los mismos funcionarios.

Los dispositivos electrónicos los utilizan, en la mayoría de los casos, según Pérez, para comunicarse con la familia; sin embargo, también se usan para delinquir, estafar y amenazar a las personas.