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José Javier Acuña Saldaña, de 46 años, y Sarita Hidalgo Arguedas, de 40, pasaban la tarde del domingo en un mirador de Buenos Aires, Puntarenas, junto a su hija de cuatro años, cuando fueron impactados por un rayo que les quitó la vida. 

Jonathan Espinoza, allegado de la familia, contó a Teletica.com que el hogar de cinco integrantes está ubicado en un lugar llamado Las Parcelas de Ceibo, a dos kilómetros del mirador. 

Ahí, debajo de un árbol, se puede observar un hermoso paisaje del Río Térraba y de Buenos Aires.

"Ellos se fueron ahí a caminar un ratito, se llevaron la chiquita pequeñita porque es un lugar muy bonito. Estando ahí se vino el rayo. La chiquita estaba a la pura par de ellos, es un milagro de Dios", explicó Espinoza.

Luego de ver que sus padres murieron por la descarga, la niña corrió unos 2.000 metros, en un sector donde no hay ni una sola casa, para contarle lo ocurrido a sus hermanas de  21 y 13 años.

El allegado asegura que se trata de una familia de muy escasos recursos. El papá no podía trabajar debido a que sufría un desgaste muy importante en la columna y las vértebras. 

"Vivían una situación muy difícil, una excelente familia, de muy buenos principios y que el pueblo quería mucho”, añadió. 

"No tienen qué comer"

La hija de 21 años salía a trabajar "volando cuchillo" para llevar sustento a su casa, donde también vive su abuela paterna. Ahora, indican, no tienen nada que comer.

Doña Sarita se encargaba de las tareas del hogar y de cuidar a las dos menores.

“La mamá del señor que murió, que tiene 80 y resto de años, vivía con ellos. Ayer se llevaron a la señora cerca de la clínica para decirle la noticia, por si le pasaba algo fuerte”, añadió Espinoza.

Ahora están haciendo las coordinaciones necesarias para intentar ayudarles con recursos económicos, ropa, comida y otros elementos básicos para salir adelante. 

Además, deben recolectar dinero para realizar las obras fúnebres de la pareja, casada desde el año 2004.

Para eso, el teléfono de don Jonathan está disponible para SINPE Móvil, al 8704 1427, o bien puede contactarlo para brindar otro tipo de ayuda. Él les colabora, ya que las hijas están demasiado afectadas.

“La hija mayor no pudo salir, se nos quiso desmayar. Nosotros preferimos que no saliera, que no fuera a otra parte porque está muy mal de salud, la de 20 años. La chiquitita que estuvo ahí en el rayo no quería hablar con nadie. Hay que buscar ayuda psicológica para las niñas”, concluyó el allegado.

El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) confirmó a este medio que la Oficina Local de Buenos Aires dará acompañamiento psicosocial y definirá la condición legal de las personas menores de edad.