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Ricardo Fallas Artavia, el joven repartidor de comida que ha sido tendencia en las últimas horas tras quedar destrozado mientras, abrazado junto a su novia, veían como su moto, “su machete de trabajo”, como le decía él, fue consumida por las llamas, asegura que la tragedia el cambió la vida, pero pide que ya no le hagan más donaciones.

“Gracias a Dios y a la gente que vio las publicaciones nos ha ido super bien, la verdad que estoy completamente feliz. Pero uno tiene que ser agradecido y saber en qué momento también detenerse, y la verdad es que ya las bendiciones han sido demasiadas.

“Ya recuperé lo que perdí y era todo lo que yo necesitaba, aunque suene feo, no quiero verme como una víctima, gracias a Dios ya todo se recupero y puedo empezar de nuevo y de mejor manera”, relató a Teletica.com Fallas.

El repartidor perdió su motocicleta y su celular en un incendio ocurrido el domingo en el condominio Monte Sol en Santa Ana.

Yo tenía una moto china y me costó mucho comprarla a pesar de todo, a pesar de que en el momento yo dije: ¿Dios mío porqué me pasa esto?, ahora más ben entiendo y le doy gracias porque se quemó esa moto que para mí lo era todo, pero Dios me multiplicó por mil las bendiciones”, agregó el joven.

Ricardo también tiene otro motivo qué celebrar, ya que tiene una pequeña hija que este miércoles cumple 6 años. “Quiero darle algo bien lindo a mi bebé y pasar con ella”.

Moto nueva y recibos cancelados

Con el dinero que recolectó, el repartidor podrá comprarse una motocicleta nueva y de mejor calidad para seguir trabajando. Además, le pudo hacer frente a los pagos que tenía que cancelar esta semana.

“Voy a comprarme una moto nueva y un celular como el que tenía, no pido muchos lujos, quiero nada más poder comenzar de nuevo para hacer Uber con mi pareja, en la medida de lo posible.

“Hoy fui a comprar comidita, ya cancelé todo lo que necesitaba cancelar, me llamó una persona y me pagó el Internet y todo. Son muchos ángeles que me llegaron. Me sentí muy avergonzado”, mencionó.

Otro trabajo

Aunque Ricardo tiene su mirada puesta en seguir siendo repartidor de Uber Eats, si contó que si le aparece una oportunidad de un empleo más estable lo tomará agradecido.

“Seguiré siendo repartidor a menos que me salga un empleo o algo así que me brinde estabilidad.

“Yo fui cobrador telefónico y también he trabajado en fábrica de pinturas, pero realmente puedo hacer lo que sea, siempre y cuando sea un trabajo estable para poder estar tranquilo.

“De verdad estoy muy agradecido con todos, que Dios les multiplique todo lo que hicieron por mí”, concluyó el joven.

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