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La Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó sobre el deterioro que la pandemia del COVID-19 está generando en los indicadores de salud mental en la región.

Según datos de la organización, hasta un tercio de los pacientes que se han recuperado de la enfermedad,  pueden experimentar cambios en los estados de ánimo y depresión.

También han detectado riesgos en la salud mental del personal médico que suma meses de operar en una situación de crisis.

El miedo que experimentan las personas de enfermarse de gravedad genera el surgimiento de males como el insomnio, el delirio  o la depresión; pero, además, se señala un aumento en los niveles de estrés que en algunos casos puede agravarse con el consumo de alcohol.

"En países como Estados Unidos o Brasil, que lideran la cifra de contagios, el 50% de los adultos registran cuadros de estrés por la pandemia y muchos han aumentado el consumo de alcohol, lo cual puede generar un círculo vicioso", explicó la directora regional, Carissa F. Etienne.

La directora de la OPS también advirtió que la salud mental puede verse en dificultades crecientes, ante la falta de atención por aislamiento.

Más violencia

El estrés generado por la pandemia, a su vez, está desencadenando un alza en los casos de agresión intrafamiliar. Antes de la crisis sanitaria de la COVID-19,  un tercio de mujeres ya sufría violencia en su casa y ahora la situación se agravó.

“Las medidas de confinamiento sumadas a la incidencias económicas de la crisis están elevando la violencia familiar. El hogar ya no es un lugar seguro para muchos”, recalcó la directora de la OPS.

Ante este escenario,  la organización pide a los países de la región ampliar sus inversiones y atención en la salud mental, además de abordar este tema como parte de la respuesta que se está dando a la pandemia.