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La secuela que presentan algunos pacientes recuperados de COVID-19, a quienes todo les huele y les sabe a "podrido", podría tardar meses en desaparecer o, incluso, no desaparecer del todo.

El doctor Jorge Espitaleta, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro Especializado de Atención de Pacientes con COVID-19 (CEACO), explicó a Teletica.com la parte médica de esta condición llamada parosmia.

Se trata de un trastorno que hace que las personas sientan el mismo olor siempre, o que tengan una percepción distinta de los olores reales. Este ya existía antes del coronavirus.

Según el médico, los primeros estudios indican que se debe a una alteración en los bulbos receptores de la nariz. 

"El COVID-19, en principio, ingresa por la vía aérea. Entonces, parece que la inflamación que se puede crear ahí puede alterar los bulbos olfatorios, que son como raíces nerviosas que están en la nariz, que es por donde la información llega el cerebro", indicó Espitaleta. 

El daño causado por el virus podría estar provocando esta condición. En un principio, se creía que solo podía ocurrir durante los 15 días en los que el virus estaba activo en el cuerpo, luego se dijo que podría tardar hasta tres meses en quitarse y ahora los expertos no saben cuándo vuelve el olfato normal.

Incluso, el doctor asegura que varios de estos casos podrían quedar así crónicamente.

"El virus lleva con nosotros como 20 meses, hay pacientes que sí han persistido con esa mala percepción de los olores, no podemos saber cuánto van a quedar así, pero sí sabemos que hay un grupo de pacientes que puede quedar con esto crónicamente, de por vida", añadió.

Según el experto, los datos disponibles hasta ahora apuntan a que esta condición la podrían padecer hasta 30% de los recuperados de COVID-19.

​Además, se ha visto que puede ser más frecuente en pacientes con cuadros leves y moderados.

¿Cuál es el tratamiento? 

De momento, Espitaleta asegura que no existe tratamiento médico que pueda ayudar a revertir la parosmia. Lo que queda es que las personas reentrenen su cuerpo y cerebro para aprender a vivir con esa condición.

“Es un poco de ir entrenando al organismo otra vez, ir reconociendo las cosas, pero tratamiento médico no hay. No hay un medicamento para que la persona mejore. Va dirigido más a tratamiento conductual”, comentó.

Papel de la CCSS

Algunos de los pacientes con parosmia, consultados por Teletica.com, aseguran que al exponer su caso ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) no obtuvieron ayuda.

Este medio consultó al jefe de Cuidados Intensivos del CEACO qué puede hacer la institución por los afectados.

Jorge Espitaleta aseguró que se pueden realizar algunas terapias, un proceso de rehabilitación, incluso un tratamiento psicológico y de nutrición, ya que la alimentación de los pacientes cambia radicalmente. Sin embargo, al estar en un momento crítico de la pandemia, con servicios saturados, no es tan fácil y rápido optar por alguna de estas opciones.

"Conforme vamos a ir saliendo de esta curva nueva de casos, la institución pondrá sus mecanismos y posibilidades para acompañar y darles alguna posibilidad a estas personas. Pero hay que pedir un poco de paciencia, ya que los servicios nuevamente están demasiado llenos", explicó.

¿Alguien se puede incapacitar por esta situación?

Debido a que cualquier olor puede provocar nauseas y vómito a estas personas con parosmia, surgió la duda de si existe la posibilidad de incapacitarse por esta razón.

Por ejemplo, alguien que trabaje en un restaurante, percibiendo diferentes olores durante horas. El médico explicó que en casos especiales se tendría que realizar una evaluación completa del paciente y un diagnóstico antes de tomar la decisión. Pero, de igual manera, esto no será tan rápido como se espera.