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Los obispos de Costa Rica, recibidos este lunes por el papa Francisco con ocasión de la tradicional visita "ad limina" al Vaticano, lamentaron la disminución del número de fieles católicos en su país.

Para monseñor Oscar Fernández Guillén, obispo de Puntarenas y presidente de la Conferencia Episcopal Costarricense, es "preocupante la enorme cantidad de bautizados que viven sus vidas sin acceder jamás a los sacramentos y sin participar en la vida de la Iglesia", reconoció en una entrevista a la Radio Vaticano.

El obispo, que encabezaba la delegación de ocho obispos de su país que se reunió con el papa con ocasión de las tradicionales visitas que se realizan cada cuatro o cinco años al jefe de la iglesia católica, aseguró que América Latina necesita "más sacerdotes".

Según las cifras del Pew Research Center, divulgados en 2014, de los cinco millones de habitantes de Costa Rica, el 62% se considera católico, de los cuales el 46% son practicantes. Una de los porcentajes más bajos de América Latina.

Durante el encuentro con el pontífice, los obispos aprovecharon para invitar a Francisco a visitar Costa Rica en 2019, cuando viajará a Panamá para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud, como anunciado el año pasado.