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En lo que va del 2021, se han registrado nueve eventos con fauna en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (AIJS).

Se trata de incidentes relacionados con aves que se han reportado durante las aproximaciones de los aviones y también en las carreras de despegue, pero ninguno ha provocado daños estructurales a las aeronaves ni ha provocado las suspensión de operaciones.

El el 2019 fueron 31 y el año pasado14 (cuatro generaron daños en el fuselaje de los aviones y, por lo tanto, la suspensión del vuelo)

Debido a esas situaciones, el aeropuerto reforzó sus acciones de monitoreo, avistamientos, dispersiones, captura y coordinación con entes gubernamentales para minimizar los focos de atracción de fauna.

Esto les permitió que los incidentes de animales con aeronaves dentro de la terminal aérea disminuyeran un 45% al comparar los períodos 2019-2020.  

“En aviación, la seguridad es una máxima en todos los sentidos y precisamente bajo la reglamentación de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), en AERIS estamos dedicamos a alcanzar y superar los cumplimientos, pero de la mano de medidas sostenibles que generen un ambiente equilibrado para la operación aeroportuaria y la continuidad de los animales en espacios seguros", aseguró Juan Belliard, director de Operaciones de AERIS.

Estos esfuerzos se realizaron en coordinación con el Ministerio de Ambiente. 

A pesar de que durante el 2020 el cierre de fronteras provocó una disminución en la actividad de vuelos comerciales, sí se mantuvo la operación carguera, los vuelos domésticos, las operaciones de rescate y la misma actividad del Servicio de Vigilancia Aérea. Aún así, ese escenario significó una relativa calma que planteaba el escenario ideal para el asentamiento de animales dentro o fuera del aeropuerto y, por ende, un riesgo inherente a las operaciones activas.

Entre los esfuerzos que realizó AERIS destacan 8.700 recorridos dentro y fuera de la terminal aérea durante el 2020, en contraparte a los más de 700 recorridos que se llevan en los primeros seis meses de este año.

“Gracias a las funciones y tareas de Control de Fauna logramos monitorear un total de 17.077 animales durante el 2020, de los cuales 62% corresponden a aves (zanates y zopilotes) y con ello identificar 48 especies diferentes en el último año. Hemos notado que en lo que va del 2021 los avistamientos de aves han sido menores debido al retorno de la actividad en el aeropuerto”, agregó Belliard.

AERIS también realiza un trabajo de captura de fauna mediante jaulas trampa y en ocasiones de forma manual. Luego, los animales son relocalizados o trasladados a algún centro de rescate, según el protocolo. 


En su mayoría, capturan coyotes, mapaches, zarigüeyas, serpientes, zorro gris, iguanas y garrobos.

Con el fin de disminuir el foco de atracción y los malos olores que atraen a aves carroñeras, AERIS colocó un biodigestor y ha monitoreado los efectos de la instalación durante los últimos dos años, con el fin evaluar la disminución de bandadas de zopilotes como un riesgo operacional.  

“Este plan tiene vertientes de alta importancia, empezando por el desarrollo eficiente de la actividad pecuaria; la protección de los mantos acuíferos y la seguridad aeroportuaria. De manera paralela, se logró la disminución de la tasa de mortalidad de lechones, al utilizar el gas generado del biodigestor y por otro lado, se disminuyó el riesgo en el sector sur del aeropuerto donde históricamente identificábamos las mayores poblaciones de zopilotes; con análisis y visión sostenible encontramos solución a dos problemáticas”, aseguró Adriana Bejarano, jefa de Ambiente, Salud y Seguridad de AERIS.

Alrededor del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría se desarrollan unas 180 actividades pecuarias y agrícolas, en las que hay más de 16 kilómetros de riego abierto, actividades que propician la atracción de fauna a la zona y el riesgo de posibles impactos de fauna con las aeronaves.

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