Por Gabriel Pacheco 12 de abril de 2026, 8:15 AM

Una niña tica de tan solo 10 años, estudiante de cuarto grado, creyó que mantenía una relación cercana con la cantante Taylor Swift, con quien, según decía, hablaba todos los días, pero detrás de una pantalla se escondía un peligro que alarma a cualquier padre de familia. 

El caso fue expuesto por el especialista en ciberseguridad y docente universitario Rubén Fallas, quien relató cómo detectaron la situación durante una charla sobre educación digital en una escuela.

“Una chiquita nos dice: ‘Yo soy amiga de Taylor Swift’, me llamó mucho la atención y le pregunté: '¿Qué hablas con Taylor Swift?', y ella me dice: ´No, es que todas las mañanas yo hablo con ella y en las noches jugamos mucho”, relató.

La menor aseguraba incluso tener interacciones más íntimas con la supuesta artista. “Dos veces a la semana tenían pijamadas, ella con Taylor Swift”, relató Fallas.

Ante esto, el equipo del investigador solicitó la presencia de los padres y revisó el dispositivo móvil de la niña. 

“Le pedimos el dispositivo móvil y claro, sí, ella hablaba con un usuario que aseguraba ser Taylor Swift, el perfil tenía fotos, videos y demás material de la cantante”, señaló. 

Sin embargo, la menor aportó otro dato que realmente lo consternó a él y a los familiares que estaban con la niña al momento de indagar en los chats. La menor afirmó que durante las pijamadas virtuales que tenía con la supuesta cantante, esta le pedía a la niña que se quitara la ropa y que el encuentro virtual fuera de ambas desnudas.

“¿Tú crees que Taylor Swift va a hacer una pijamada desnuda con una niña? Taylor ni siquiera habla español”, cuestionó Fallas mientras detallaba el caso.

Tras realizar un rastreo del origen de la cuenta y el contenido de los mensajes en el chat, determinaron que detrás del perfil había cibercriminales que utilizan herramientas de inteligencia artificial para engañar a menores de edad.

 “Cibercriminales que utilizan 'deepfakes', que bajan los videos de Taylor; con inteligencia artificial, en 30 segundos, yo puedo clonar tu voz, puedo clonar el rostro de una persona y puedo hacerme pasar por quien yo quiera”, explicó.

El especialista en ciberseguridad detalla que, además de poder crear el contenido, existen programas capaces de emular la cámara de un dispositivo; entonces, durante una videollamada se puede mantener vigente el deepfake porque no es necesario conectar una cámara real. 

Fallas advirtió que este tipo de engaños forma parte de prácticas de grooming, en las que adultos se hacen pasar por otras personas para establecer contacto con menores.

“Eso es uno de los que nosotros vimos, propio, y eso es uno de tantos que nosotros hemos visto”, afirmó.

Además, explicó que este tipo de contacto puede escalar hacia delitos más graves, porque un envío de fotos de carácter sexual puede derivar en sextorsión, un tipo de amenaza en la que el delincuente amenaza a la víctima con publicar sus fotos íntimas si no hace lo que pide. 

Fallas hizo un llamado de atención a los padres de familia para que sean conscientes de los riesgos que amenazan a sus hijos, los cuales han crecido de manera exponencial desde que la inteligencia artificial generativa detonó en el entorno digital. 

El especialista insistió en que estos casos evidencian la falta de educación digital: “Es un tema de alfabetización digital; en Costa Rica no existe todavía un sistema o una currícula que pueda desde la escuela ayudar a los chicos y chicas”.

El caso forma parte de una investigación más amplia sobre delitos contra menores de edad que empiezan a gestarse desde las redes sociales, la cual esperan publicar en los próximos meses. 

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