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Además de la incertidumbre por infectarse de COVID-19, esta mujer tuvo que hacerle frente a decenas de comentarios discriminatorios en Turrialba.

Ella vivía en San José, pero para no afectar a su tía mayor de 65 años -es decir, población de riesgo- se fue a su pueblo natal, donde podía guardar cuarentena sin poner en peligro a ningún ser querido.

Explica que a pesar de que tomó todas las precauciones para trasladarse y no exponer ni a seres queridos ni a otras personas, sufrió un terrible daño psicológico.

Nos da su testimonio con el fin de hacer consciencia y que nadie más viva lo que ella.

Señala que ha llevado la cuarentena al pie de la letra, y que su estado de salud es bueno. Aún está combatiendo el COVID-19.

Un ejemplo para no repetir ni en Turrialba ni en otro lugar del país.