Última Hora

Un cambio molecular en la pigmentación del pelo de algunos monos congo o aulladores en varias zonas de nuestro país, provoca que su pelaje se vuelva amarillo.

Fue hace siete años cuando se reportaron los primeros casos de avistamientos de una coloración inusual en el pelaje de los monos.

Nadie se alarmó al principio ante la aparición de pequeñas franjas y anillos amarillos en las extremidades inferiores de algunos individuos, pero al ver que los casos aumentaban fue necesario prestarles atención.

Investigadores de la Universidad de Costa Rica lograron demostrar que el origen del color en monos congo de San Carlos, Sarapiquí y Limón se debe a un cambio molecular en la pigmentación del pelo de los monos, debido a que la eumelanina (pigmento responsable de la coloración oscura en los animales) incorporó a su composición química grupos de azufres y se convirtió en feomelanina (pigmento de color amarillo). 

Esto luego de analizar muestras en España (debido a que nuestro país no cuenta con expertos en pigmentación ni con el equipo necesario para efectuar el estudio).

Según los científicos, el pigmento responsable de la coloración oscura en los animales incorporó a su composición química grupos de azufres que provocaron el cambio.

Hasta el momento han identificado 23 congos con estas características, el cambio en la pigmentación los hace más visibles a depredadores.

Pero, ¿De dónde vienen los azufres?

Los investigadores sugieren que la contaminación ambiental provocada por algún químico rico en azufre usado en algún monocultivo pudo ser la causa del fenómeno.

Los científicos manejan dos hipótesis. La primera plantea que el azufre se impregna en los monos cerca de las áreas de cultivo y posteriormente estos individuos se desplazan a otros lugares. La otra sugiere que estos sulfuros viajan por medio del viento y se alojan en las hojas y tallos tiernos de los árboles de donde estos primates toman agua y se alimentan.

A pesar de no contar con pruebas definitivas que relacionen el cambio de color en el pelaje con un efecto nocivo en la salud de los especímenes, según los expertos, la nueva coloración los hace más visibles ante los depredadores, por lo que estarían en riesgo.

Ahora, si bien el estudio de este fenómeno está aún en el terreno de las especulaciones, Gustavo Gutiérrez Espeleta, biólogo genetista de la UCR, se mostró muy preocupado: “Yo estoy pensando en los seres humanos. Si hay evidencias de estos cambios en monos, imagínese lo que podría estar ocurriendo con los seres humanos que viven alrededor de esas fincas o trabajan en ellas y están en contacto directo con esas sustancias”.

Los biólogos esperan contar con más financiamiento para que el estudio continúe con el análisis de más individuos de diferentes regiones, con el fin de buscar si existen o no indicios de la presencia de agroquímicos utilizados en diferentes áreas de cultivo del país.