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San Blas, en la Vieja Metrópoli, enfrenta grandes retos. Los cientos de vecinos de esta comunidad luchan por salir adelante pese a las múltiples dificultades a su alrededor.

La pastoral social, en conjunto con la fundación Pintando Sonrisas, se han encargado de mejorar la calidad de vida de más de 150 pequeños de la zona.

Mientras la pastoral les asiste con alimentación, la fundación vela para que desarrollen múltiples habilidades.

Antes los niños asistían a este comedor, en el cual recibían desayuno y almuerzo los domingos. Pero ahora tienen este otro, totalmente nuevo.

Aquí podrán disfrutar de dos tiempos de comidas los lunes, miércoles y viernes.